Uno de cada cuatro monasterios y conventos de Castilla y León tiene problemas de conservación

Tres de cada cuatro monasterios y conventos de Castilla y León se encuentran bien o muy bien conservados, mientras que el 25,4 por ciento restante tiene problemas de conservación (el 7,9 por ciento presenta deficiencias y el 17,5 por ciento está en ruinas o desaparecido). Así se desprende del estudio ‘Base de datos digital sobre caracterización de los monasterios y conventos en Castilla y León’, realizado por el arquitecto Isaac Mendoza por encargo de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, para conocer la situación real de estos edificios históricos en la Comunidad. El vicepresidente de la Junta, Juan García-Gallardo, aseguró en la presentación del informe que “estamos a tiempo de recuperar esa cuarta parte de edificios que presentan problemas y darles una nueva vida”.

García-Gallardo explicó que el encargo de este estudio se realizó “recién comenzada la legislatura”, y aseguró que el resultado es “un magnifico trabajo” que ha visto la luz “en tiempo récord”. “La riqueza histórica y patrimonial de los conventos y monasterios de las nueve provincias es fundamental para toda la región, no solo desde el punto de vista artístico, cultural y patrimonial, sino también como generador de riqueza y posibilidades, para luchar contra la despoblación, fijar población en el medio rural y crear nuevos puestos de trabajo”, señaló afirmando que este análisis “debería haberse hecho antes, pero más vale tarde que nunca”.

“Tenemos la convicción de que la conservación del patrimonio será útil en el corto, medio y largo plazo para afianzar el crecimiento económico de Castilla y León, y su impulso económico y social”, explicó en declaraciones recogidas por Ical antes de asegurar que próximamente el departamento que coordina Gonzalo Santonja anunciará “distintas líneas de subvenciones para facilitar la conservación de todos estos elementos” y lograr así “una gestión mucho más eficiente” de ellos.

Además, se refirió a la nueva Ley de Patrimonio Cultural, que previsiblemente llegará al parlamento autonómico el próximo mes de enero con el reto de “impulsar la conservación”, y al Plan Estratégico del Patrimonio Cultural 2023-2026, que “pondrá el foco en la gestión integral planificada, la concertación público- privada y la colaboración entre los titulares de los bienes, los gestores, las entidades locales y las administraciones”, todo ello con “un triple enfoque, en la triple P: patrimonio, paisaje y personas”.

“Este inventario es el primer paso. Avanzamos hacia un nuevo modelo de gestión, que tiene que estar necesariamente orientado a la utilidad y a la rentabilidad de todos los elementos patrimoniales, porque si no van a volver a un estado de abandono y mala conservación. Con tanta riqueza histórica y patrimonial necesitamos alimentarnos de este pasado para conseguir un nuevo impulso hacia el futuro, y dar un futuro de prosperidad y de esperanza a los castellanos y leoneses”, resumió el vicepresidente.

El estudio

Según detalló el responsable del estudio, adjudicado a Espacio de Diseño V22, para elaborar el análisis se han basado en un método científico, manejando datos objetivos para caracterizar el conjunto de los monasterios de Castilla y León, con el objetivo de “conocer la situación, establecer un diagnóstico y proponer estrategias para su conservación”.

Así, el punto de partida fue con la consulta de la base de datos del Sistema de gestión del Patrimonio Cultural de Castilla y León (PACU) de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, que incluye 347 monasterios y conventos que cuentan con algún tipo de protección cultural. De ese listado preliminar, se procesaron estadísticamente 326 (eliminándose 21), y se elaboró un segundo listado con todos aquellos monasterios y conventos que no se encontraban incluidos en la base PACU, hasta encontrar 113 nuevos, de los cuales 79 se incorporaron al estudio. Y, por último, se elaboró un tercer listado con 36 conventos y monasterios que se encuentran desaparecidos, cuya protección ya sería “solo arqueológica”.

Así, de 462 inmuebles estudiados se han procesado 405 para el informe, que concluye que 180 de esos 405 edificios principales se encuentran muy bien conservados, 122 están bien conservados, 26 mal conservados, 6 muy mal conservados, 47 en ruinas y 24 han desaparecido. Por provincias, Burgos presenta 7 edificios principales mal o muy mal conservados, frente a los 6 de Valladolid, 5 de León y Salamanca, 4 de Zamora 2 de Ávila y Segovia y uno en Soria.

Para el responsable del informe, “desde el punto de vista material parece evidente que el mayor esfuerzo puede concentrarse en la recuperación de aquellos edificios mal o muy mal conservados ya que su porcentaje es escaso, un 8 por ciento para el ámbito de los edificios principales, hasta un total de 27 edificios afectados”. Otra posible línea de actuaciones, apuntó, podría dirigirse a la consolidación de las 41 ruinas, que suponen un 12 por ciento de los 326 procesados dentro de los que cuentan con algún tipo de protección cultural.

En función de la titularidad de los bienes, más de la mitad son bienes eclesiásticos (216 de 405, el 53,3 por ciento), el 21,2 por ciento son de titularidad pública (86 de 405) y el 25,4 por ciento restante (103 en términos absolutos) está en manos de particulares. “Desde el punto de vista de los usos, la primera conclusión que se podría obtener es que no hay mejor medio de conservación de un edificio que el hecho de que se encuentre ocupado. Por lo que el principal esfuerzo debería dirigirse en la línea de mantener los usos actuales siempre que estos fueran viables y buscar otros usos alternativos para aquellos que no lo fueran”, señaló Mendoza, que aludió al proceso de agrupación de comunidades religiosas y explicó que buena parte de los 187 monasterios y conventos que ya han dejado de ser usados como tales se han reconvertido en una amplia variedad de usos: equipamientos públicos (administrativos, educativos, asistenciales, sanitarios), hoteleros y de alojamiento, hosteleros (restaurantes), edificios residenciales, etc.

Usos posibles

El estudio analiza también podría ser en un futurible no muy lejano la realidad de los monasterios y conventos de Castilla y León. De los 326 que cuentan con algún tipo de protección cultural, un 52 por ciento (168) estaría en condiciones de mantener un uso religioso, incluyendo los que mantienen el culto religioso en sus iglesias, aunque el uso monástico hubiere desaparecido. Un 34 por ciento (111) podrían quedar como equipamientos de algún tipo, siendo el más propicio el cultural al tratarse de edificios de gran valor histórico, aunque otros equipamientos serían el educativo (colegios, institutos y universidades), administraciones públicas (los situados estratégicamente en enclaves adecuados) o asistenciales (residencias para mayores y algunos en hospitales). Además, un 8 por ciento (27) sería susceptible de utilizarse como equipamientos hosteleros y comerciales, y otro grupo de usos de cierta consideración sería el residencial que supondría un 5 por ciento (17).

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