Marina Núñez muestra su mirada posthumana, ecologista y feminista en el Thyssen

César Combarros / Ical. Las exposiciones y los nuevos proyectos se suceden para la artista palentina Marina Núñez, que protagoniza desde finales de enero y hasta el próximo 25 de abril la exposición individual ‘Sin piel’, concebida específicamente para la Sala Kubo Kutxa de San Sebastián y comisariada por Susana Blas. En el mes de mayo ya está confirmada su participación en la primera edición del Festival Urbano de Arte Digital de Madrid junto a otros creadores como Daniel Canogar, y el día 24 de ese mismo mes abrirá sus puertas ‘Vanitas’, su primera exposición individual en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, un proyecto comisariado por Rocío de la Villa que aguarda con especial ilusión.

‘Vanitas’ será la cuarta entrega del programa anual ‘Kora’ del Thyssen, dedicado a artistas españolas que trabajan desde una perspectiva de género. Podrá contemplarse desde el 24 de mayo hasta el 29 de agosto en Madrid y reúne quince obras de reciente creación de la artista (fechadas entre 2019 y 2021), que se repartirán en dos espacios del museo. Una decena reposarán en la Sala Balcón-mirador, ubicada en la primera planta: se trata de tres óleos sobre lienzo, tres dibujos en lápiz con impresión sobre madera y cuatro vídeos entre los que se incluye ‘Vanitas (2)’, la pieza con música de Luis de la Torre que da título a la muestra, donde unos lirios caen desde lo alto sobre unos bustos masculinos, que quedan licuados y se desmoronan ante la irrupción de las flores.

Las cinco piezas restantes, creadas ex profeso para la muestra, son tres vídeos de su serie ‘Flores heroicas’ y dos cristales grabados con láser titulados ‘Retrato’, que convivirán con la colección permanente del Thyssen en la Galería Villahermosa. “Lo que más ilusión me hace es que esas piezas interactúen con los fondos de la colección”, subraya Núñez en declaraciones a Ical.

El tema común de la muestra, según adelanta la artista, serán los cuadros de flores, un género muy presente en la colección del Thyssen que ldio a Marina Núñez el pie para plantear su proyecto expositivo. “La vinculación entre mujer artista y bodegón de flores fue expresiva de la devaluación de las mujeres y de la naturaleza a partir de la Modernidad, cuando se identifica al varón con la racionalidad (la acción para el progreso) y a la mujer con la naturaleza (lo objetual y primitivo). Polaridades que hoy vemos que nos han conducido hasta el horizonte distópico de la extinción del ser humano y de nuestro planeta”, reflexiona la comisaria, Rocío de la Villa.

Es ella quien recalca que Marina Núñez “desarrolla la preocupación actual por nuestra relación con la naturaleza desde una perspectiva posthumana, ecologista y feminista”, y señala que, “a través de pinturas, imágenes y vídeos digitales y piezas de cristal tallado con láser, la artista retoma el género del bodegón, vanitas o naturaleza muerta, considerado menor y asignado a las pintoras en el pasado”.

“En esos tiempos”, aclara Núñez, “las mujeres no tenían acceso a la Academia y no se les permitía hacer pintura histórica o abordar temas mitológicos, los cuadros que eran considerados ‘geniales’. A ellas les dejaban los bodegones o los cuadros de flores, y a partir de un planteamiento en cierto modo irónico mi exposición va de eso, de cuadros de flores”, argumenta.

Según apunta la comisaria, las vanitas de Marina Núñez “aluden a la organicidad que compartimos con el reino vegetal y revelan nuestra fragilidad fantasmal”. “Frente a la naturaleza convertida en trofeo, reliquia y motivo decorativo, fruto de la avaricia en un mundo abocado a la muerte, sus ‘flores heroicas’ parecen renacer y vencer en los combates por la abolición de alienaciones y desigualdades”, desglosa.

El infierno en la tierra

Antes, desde el 1 hasta el 31 de mayo, se celebrará la primera edición del Festival Urbano de Arte Digital de Madrid (MMMAD), en el que participarán más de 40 artistas de 15 nacionalidades, que exhibirán sus trabajos por las pantallas de toda la ciudad, transformando el espacio urbano en una gran ventana al arte digital para acercar esta disciplina al público general.

El trabajo de la palentina ha sido seleccionado junto al de otros creadores como Daniel Canogar o Peru Medem y se exhibirá en la cúpula geodésica de 22 metros de diámetro del nuevo espacio DOMO360, ubicado en Ciudad Universitaria, del 13 al 16 de mayo. Allí el colectivo ARAN (Extended Reallity Art Network), con la colaboración del Laboratorio de Innovación Audiovisual de RTVE, ha conformado un programa de 50 minutos de duración, en el que está integrada la adaptación en 360º de ‘Ángeles caídos’, la pieza creada por Marina Núñez en 2008 para la exposición ‘Luz y tinieblas’, que vio la luz con formato de multiproyección en el claustro de la Catedral de Burgos.

“En aquella exposición tenía el encargo de representar el infierno, que para mí el mundo cyborg en su versión distópica. Es decir, personajes que mediante prótesis mecánicas o eléctricas quieren lograr volar, pero al contrario, se han quedado inmovilizados, fracturados y clavados en sus prótesis. Era la versión distópica en clave cyborg del viejo mito de Ícaro en realidad, ese intento ambicioso de poder que no se alcanza”, rememora. El video, que fue adaptado al formato de Realidad Virtual hace apenas dos años, se transforma ahora al formato inmersivo de 360 grados gracias al festival, y ya puede verse en el canal de YouTube de Rtve, donde los espectadores pueden variar su punto de vista respecto a la creación con solo mover el ratón mientras se está reproduciendo.

Núñez aplaude la iniciativa de poner en marcha en Madrid un festival urbano de arte digital, y confía en que iniciativas como esta animen a las nuevas generaciones a descubrir y explorar las posibilidades creativas de este mundo virtual. “Los alumnos de Bellas Artes no sé por qué, pero normalmente no les incita lo digital. Si se crean nuevas plataformas de exhibición siempre es más fácil que les pueda picar la curiosidad y que deseen hacerlo ellos mismos. Por otro lado el arte digital es muy difícil de vender, porque es nuevo y pocas instituciones se animan todavía a comprarlo, así que si al menos los pases en festivales de este tipo permiten sobrevivir a cuantos se dedican a esto, bienvenido sea”, recalca.

Repensar el mundo

Respecto a ‘Sin piel’, abierta al público hasta el 25 de abril en San Sebastián, reúne una selección de obras recientes de Marina Núñez que proyectan identidades maleables y empáticas con el entorno, donde los límites físicos y psicológicos se diluyen o duplican en los escenarios o paisajes de los que forman parte.

La exposición habla de identidad, de la idea de frontera, del diálogo, casi siempre incómodo, entre lo conectado, ilimitado, abierto, blando y metamórfico, y lo constreñido, lo estereotipado y controlado. “Evocaciones de un entorno en transformación y ‘en vías de destrucción’, que hoy en día ha pasado de ser un asunto teórico a una problemática urgente, por las evidencias de catástrofe inminente, propiciadas por la crisis medioambiental”, apunta la comisaria, Susana Blas. ‘Sin piel’ invita a “reconfigurar nuestras relaciones con la Tierra y sus habitantes, aceptando que tenemos que habitar juntos un territorio herido”.

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