Lovecraft: el terror cósmico nunca pasa de moda

Alberto Díaz. Es difícil clasificar el trabajo de Howard Phillips Lovecraft en un subgénero concreto. Si bien todas sus obras pertenecen al género de terror muchas muestran rasgos más propios de la ciencia ficción, como por ejemplo Más allá del muro del sueño (1919), mientras que otras se centran en lo arcaico y lo ancestral, como El caso de Charles Dexter Ward, publicada en 1941 tras la muerte del escritor. Muchos incluso llegan a considerar a Lovecraft como el creador de un género propio, el terror cósmico o cosmicismo, un género caracterizado por la presencia no sólo de extraterrestres sino también de deidades cósmicas y rituales ocultistas.

Pero, ¿por qué Lovecraft escribió relatos de terror? Y más importante aún, ¿cómo surgió el subgénero del terror cósmico? Para dar respuesta estas dos preguntas primero se debe repasar la biografía del autor. Howard Phillips Lovecraft nació el veinte de agosto de 1890 en Providence, la capital del pequeño estado de Rhode Island, en la costa este de los Estados Unidos. Lovecraft demostró ser un niño prodigio aprendiendo a leer y a escribir antes de lo normal. Otro hecho que marcó considerablemente al pequeño Lovecraft fue el ingreso de su padre en el Butler Hospital de Providence, un psiquiátrico, a causa de la sífilis, enfermedad que acabó dañándole el cerebro y provocándole la muerte.

Su abuelo materno, el empresario de minas Whipple Van Buren Phillips, fue el responsable de introducir a Lovecraft en el mundo de la literatura. Éste pronto mostró predilección por la obra de Edgar Allan Poe y a los quince años escribió su primer relato, La bestia en la cueva, perteneciente al subgénero del terror gótico. Lovecraft también se interesó por la astronomía por lo que en 1906 comenzó a colaborar en el Providence Tribune, el periódico local, escribiendo columnas sobre el tema.

En cuanto a su personalidad, desde muy temprana edad Lovecraft mostró un comportamiento solitario e incluso depresivo. La muerte de su abuelo en 1808 le llevó incluso a contemplar la idea del suicidio. Pese a tener una mentalidad científica y para nada supersticiosa, mostrando interés no sólo por la astronomía y la química sino también por las polémicas teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud, Lovecraft se veía atraído asimismo por las historias de fantasía y magia. No obstante, durante un período de diez años abandonó la ficción para escribir poesía y  presidir la United Amateur Press Association, una editorial de revistas ‘pulp’. Fue precisamente en este tipo de publicaciones en las que, a partir de 1917, regresaría a la prosa con la publicación de nuevos relatos.

Sus primeras historias, como La Tumba, se encuadraron el género del terror gótico. Este relato presenta a un protagonista que funciona como álter ego del autor, con quien comparte su personalidad solitaria y su gusto por lo siniestro y lo tétrico. De esta primera etapa como escritor adulto, que muestra un terror más clásico, también cabe destacar Hechos tocantes al difunto Arthur Jermyn y su familia, publicado en 1921, donde Lovecraft introduce otro de sus elementos característicos: las maldiciones familiares.

Es con la llegada de los años 20 cuando Lovecraft comienza a experimentar con nuevos temas. Con la ya mencionada Más allá del muro del sueño comienza una etapa en la que el autor se interesa por los sueños, utilizando la ciencia ficción para explorar lo que sus personajes consideran un mundo totalmente distinto, cuya realidad escapa a la comprensión de los mortales. Esta idea de dimensiones desconocidas y fuerzas sobrenaturales marca el comienzo del terror cósmico. Lovecraft habla de extraterrestres pero no en la forma de seres físicos y antropomorfos -como en las películas de Hollywood- sino como entidades cuya verdadera naturaleza los humanos no logran asimilar. En la literatura de Lovecraft, aquellos que logran ser testigos de estas gigantescas fuerzas extraterrestres o extradimensionales acaban confinados en manicomios. Y es que los centros psiquiátricos son otro elemento común en la obra de Lovecraft, probablemente debido al ingreso de su padre en el hospital de Providence.

De esta forma, se inicia la época más prolífica de Lovecraft, con la publicación de sus relatos más conocidos, como Las ratas de las paredes (1923), en el que combina el terror gótico y las maldiciones familiares; La llamada de Cthulu (1926), relato en el que introduce a la criatura que se convertiría en su creación más memorable, o El color que cayó del cielo (1927), en el que un meteorito cae en las afueras del ficticio pueblo de Arkham transportando con él  un extraño e invisible ser que acaba alterando la vida de los humanos que viven cerca del pozo donde se esconde. Lovecraft, ateo desde su infancia, comienza a crear una ‘mitología propia’ que gira en torno a oscuras criaturas cósmicas de características indescriptibles.

Ilustración de Cthulhu (Wikipedia).

Esta fructífera etapa de su vida coincide con su breve matrimonio con Sonia H. Greene, con quien se casó en 1924, tras lo cual la pareja se mudó a Brooklyn. Se divorciaron dos años más tarde aunque siguieron manteniendo una buena relación. Desde entonces Lovecraft no volvió a tener pareja conocida. Esta es la razón por la cual se ha llegado a especular con que hubiera podido ser homosexual o incluso asexual. Tras el divorcio volvió a Providence donde escribió El horror de Dunwich (1928) que, junto a La llamada de Cthulu, constituye la obra más famosa del escritor. En este escrito, Lovecraft utiliza algunos de sus recursos más reconocibles como la existencia de una deidad extradimensional de enrevesado nombre o largas y detalladas descripciones que sirven para explicar la decadencia física y mental de los humanos que aparecen en el relato. También es aquí donde Lovecraft incorpora el Necronomicón, un antiguo libro de origen árabe que contiene conocimientos prohibidos y que acabaría convirtiéndose en la seña de identidad no sólo del autor sino de todo el género del cosmicismo.

En 1931 escribe En las montañas de la locura, que es rechazada por la revista Weird Tales -en la que Lovecraft solía colaborar- debido a su excesiva extensión. En esta obra, el autor, que creía en la por aquel entonces rechazada teoría de la deriva continental, narra la llegada de unos exploradores a un continente perdido donde les espera una terrible experiencia. Ese mismo año escribe La sombra sobre Innsmouth, en la que narra la historia de un pueblo de Massachusetts habitado por seres híbridos, mitad humanos, mitad peces.

En sus últimos años, Lovecraft dejó de escribir debido a su enfermedad, una nefritis degenerativa del riñón que provocó que su muerte el quince de marzo de 1937. El escritor murió sin tener apenas reconocimiento y no fue hasta varias décadas después cuando cobró fama, además de haber inspirado a autores como Stephen King, tal y como él mismo ha reconocido.

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