Fallece de un infarto el escritor Fernando Sánchez Dragó a los 86 años

El escritor madrileño Fernando Sánchez Dragó falleció en la mañana de hoy lunes a los 86 años de edad en su casa de la localidad soriana de Castilfrío de la Sierra, donde sufrió un infarto, según confirmaron a Ical fuentes cercanas. El dos veces ganador del Premio Nacional de Literatura (en 1979 en la categoría de Ensayo y en el año 2000 en Fomento de la Lectura) había sido distinguido como Premio Castilla y León de las Letras el pasado 20 de febrero, lo que despertó cierta polémica, y en menos de dos semanas estaba previsto que recibiera el galardón.

El jurado acordó, por unanimidad, concederle este reconocimiento “por la amplitud y la solidez de su obra, torrencial, apasionada e inquieta, y siempre entreverada de elementos autobiográficos y visionarios, a la vez que fiel memoria de toda una generación y una época”. Además, valoró “el vínculo especial que el autor ha entablado con la provincia de Soria, siguiendo la tradición literaria de escritores tan ilustres como Antonio Machado o Julián Marías”.

Según recordó en declaraciones a Ical tras conocerse el fallo, ese premio llegó para él “cargado de significación y emoción” tanto por su vinculación “personal, vital, existencial y literaria” con la Comunidad, especialmente con la provincia de Soria, que “viene de larga data”, como por ser un premio que recibe “en familia literaria”.

Sánchez Dragó apuntó que, además de pasar en dicha provincia su infancia y adolescencia, cuando se marchó al exilio durante siete años, “en tierras tan lejanas como Japón”, soñaba con regresar a España e instalarse en Soria, una “presencia constante” en su vida y donde, recordó, fue designado como Hijo Predilecto.

“Es la provincia que más fronteras tiene, crisol y tierra de paso donde se habla el buen castellano y a la que llevo vinculado 82 años”, rememoró el escritor, que también se reconocía en la descripción del jurado del Premio Castilla y León de las Letras cuando define su escritura como “torrencial, apasionada e inquieta”.

“Soy inquieto como un rabo de lagartija, ya que a los 20 años fui encarcelado, a los 22 años me casé y a los 23 tuve mi primer hijo, y he vivido en varios países del mundo”, comentó entonces a Ical, además de también definirse como “apasionado, aunque la vejez me va calmando” y reconocer su escritura como “torrencial” porque, frente al “drama del folio en blanco” que, señaló, sufren algunos literatos, en su caso el problema es el del “papel excesivamente repleto” por la multiplicidad en el uso de “adjetivos y sustantivos, de formas coloquiales y cultas de la lengua”, un idioma del que los “jirones” han estado “muy presentes” en su obra.

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