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La Junta convoca ayudas para proyectos cinematográficos y audiovisuales

El Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) publicó hoy la orden de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta por la que se convocan las subvenciones correspondientes al año 2018 destinadas a financiar la preproducción, producción y distribución de cortometrajes y largometrajes, documentales y de ficción, y pilotos de series de animación y de televisión.

Según las bases, el beneficiario deberá financiar el 20 por ciento del importe total de la actividad a través de sus propios recursos y la cuantía de las subvenciones no podrá superar el 50 por ciento del presupuesto total de la preproducción, producción y distribución, con el límite máximo de 50.000 euros por beneficiario.

Una nota de la Junta recoge que estas ayudas se convocan dentro del impulso a las creaciones del sector de las industrias culturales, dada la relevancia cultural de la actividad cinematográfica y audiovisual como manifestación artística y creativa, además de su importancia como herramienta para la difusión de la lengua española, para la generación de riqueza y para la promoción de la Comunidad.

La convocatoria cuenta con una dotación presupuestaria de 286.980 euros, lo que supone un incremento de más del 4 por ciento respecto a 2017 y está destinada a subvenciones para financiar la preproducción, producción y distribución de cortometrajes y largometrajes, documentales y de ficción, y pilotos de series de animación y de televisión, correspondientes al año 2018.

Cada proyecto se puede subvencionar hasta un máximo de 50.000 euros y del 50 por ciento del total del presupuesto. Como ya sucedió en la convocatoria de 2017, la de este año contempla también la financiación de cortometrajes, lo que supone, no sólo un impulso por la realización en Castilla y León de producciones en este formato cinematográfico, sino también de cara a potenciar la presencia de los jóvenes creadores, puesto que son los cortometrajes los que les permiten iniciar sus carreras profesionales.

En la convocatoria de 2017 fueron 44 los proyectos presentados, de los cuales resultaron beneficiarios 10. Estas subvenciones se suman a otro conjunto de iniciativas que impulsa la Consejería de Cultura y Turismo con el objetivo de que la Comunidad aproveche todas las oportunidades que ofrece un sector tan relevante como el de creación cinematográfica.

Así, desde la Film Commission de Castilla y León se asesora y ayuda a los interesados en realizar rodajes cinematográficos, en cualquier punto de la Comunidad. Asimismo, la Consejería mantiene una consolidada política de apoyo a festivales cinematográficos, entre los que se encuentran la Seminici, el Festival Nacional de Cortometrajes Ciudad de Ávila, el Festival de Cine de Astorga, el Festival Internacional de Cine de Ponferrada, la Muestra de Cine Internacional de Palencia, el Festival Internacional de Cortometrajes de Aguilar de Campoo, la Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia, el Mercado 3D Wire, el Certamen de Cortos de Soria y la Semana de Cine de Medina del Campo. Otras iniciativas son el programa ‘Quercus’, de apoyo a los cortometrajes y el impulso a la actividad de la Filmoteca de Castilla y León como centro de referencia de la Comunidad.

50 años del Planeta de los Simios

Pablo Francescutti / Sinc El 4 de abril de 1968 se estrenó en Estados Unidos Planet of Apes. Basado en la novela homónima del francés Pierre Boulle, su argumento cobró forma definitiva al calor de las radiaciones de la Era Nuclear. Las pesadillas involutivas, que rondaban a la civilización industrial desde fines del siglo XIX (véase La Máquina del Tiempo, de H.G. Wells), se exacerbaron con el estallido de la bomba A; la carrera armamentista puso en el horizonte el suicidio colectivo de la humanidad, y del pánico ante la atroz perspectiva emanaron los armagedones de la ciencia ficción y el alucinatorio fenómeno de los platillos venidos del espacio a frenar nuestra marcha al abismo.

En este mundo al revés, los humanos se han hundido en la animalidad y los simios parlantes ostentan el rango de especie inteligente

Al presentar un futuro en donde, a resultas de la hecatombe nuclear, los simios sojuzgan a los humanos, el film de Franklin Schaffner ejercita la sátira social cultivada con eficacia en Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift y Rebelión en la Granja de George Orwell.

Como dijimos en otras páginas, “en este mundo al revés, los humanos se han hundido en la animalidad y los simios parlantes ostentan el rango de especie inteligente. El esquema, similar al de aquel viaje de Gulliver en donde los caballos usan a los humanos como animales de tiro, escenifica la posibilidad más perturbadora para los adoradores del progreso: el retorno al estado salvaje. En el gran juego de la evolución, el Homo sapiens ha pisado el casillero de la catástrofe y regresado al punto de partida”.

Todavía recuerdo mi escalofrío infantil al seguir la huida de Taylor, el capitán de la fallida misión, por el simiesco museo de ciencias naturales y sus dioramas recreando con hombres, mujeres y niños disecados los hábitos de ese animal depredador, el ser humano; y mi fascinación con la Ape City diseñada a semejanza de las formas vegetales de Gaudí.

Por no hablar de la conmoción sentida ante la imagen final de la estatua de la Libertad semienterrada en la playa, un icono mayor de la historia del cine que nos entregó en un solo fotograma el inédito paisaje del presente en ruinas.

Escena de la estatua de la Libertad al final del film. / 20th Century Fox

 

Aparte de sus méritos visuales y narrativos, la película caló hondo en la cultura popular gracias a su diestra combinación de principios darwinistas y temores propios de la sociedad del riesgo, el estadio sociocultural alumbrado por el flash atómico de Hiroshima y caracterizado por una aguda aprensión a las consecuencias nocivas del avance científico-tecnológico.

Pero en ella había mucho más: la crítica al racismo patente en la discriminación a la que se ve sometido el anglosajón blanco tipificado en Charlton Heston; el esceptismo en la Era Espacial manifiesto en el desenlace desastroso de la expedición; el rechazo al dogmatismo religioso del Dr. Zaius; y la mirada ecologistadesnudando el maltrato que los simios mutantes infligen a los animales ‘inferiores’.

La película caló hondo en la cultura popular gracias a su diestra combinación de principios darwinistas y temores propios de la sociedad del riesgo

El éxito de la fórmula engendró una saga compuesta por nueve películas, dos teleseries, una historieta y una novela gráfica. Apunta Richard Slotkin que la saga revolucionó la producción cinematográfica al promover el concepto de franquicia que posteriormente explotarían La Guerra de las GalaxiasStar Trek o Indiana Jones.

Además, significó, junto a realizaciones decisivas de aquel entonces como Bonny & Clyde y El Graduado, el fin de la autocensura en Hollywood y su apertura a las sensibilidades sociales y contraculturales de una década convulsa.

En la saga distinguimos claramente dos fases: la inicial, que arranca con la película de Schaffner y se cierra en 1975; la segunda, inaugurada por la remake de Tim Burton de 2001 y en desarrollo hasta nuestros días. En la primera prevalece la rebeldía de los años 60, de cuyo lema se apropia el mismo Heston: “No creas a nadie mayor de treinta de años”.

La franquicia dirigida por Tim Burton en 2001 inauguró una segunda fase de esta saga. / 20th Century Fox

 

En las secuelas retumba el eco de las protestas contra la guerra de Vietnam (Beneath the Planet of the Apes, 1970); de la persecución a los inmigrantes sin papeles (Escape from the Planets of the Apes, 1971), de las revueltas de los barrios negros (Conquest of the Planet of the Apes, 1972); y del demencial recurso a las armas nucleares (Battle for the Planet of the Apes, 1973), que hunde a los humanos y eleva a los simios.

El planeta de los primates (machos chimpancés, orangutanes, gorilas y humanos) rezuma testosterona por los cuatro costados

En la segunda fase cambia la causa de la mutación simiesca: la tecnología nuclear es sustituida por la ingeniería genética. Se mantiene el pesimismo antropológico de la primera, pues no hay escenarios que no sean distópicos (la humanidad se muestra incapaz de zanjar pacíficamente los antagonismos que la desgarran) y se introducen novedades: la reivindicación animalista (la experimentación animal queda muy mal parada); el recelo en el estamento militar (simio o humano, da igual); y la crítica al supremacismo blanco y los populismos xenófobos.

En contrapartida, otorga poca cabida al protagonismo femenino, ejemplificado en la valiente doctora Zyra, la psicóloga-veterinaria que enfrenta al inquisitorial Zaius en la obra de Schaffner. El planeta de los primates (machos chimpancés, orangutanes, gorilas y humanos) rezuma testosterona por los cuatro costados.

En la película de 2011, ‘El origen del planeta de los simios’, de Rupert Wyatt, un virus muta a los chimpancés, haciendo que se vuelvan tan inteligentes como los humanos. / 20th Century Fox

 

En cuanto a los contenidos científicos, en el primer período estos se reducían a la física de la travesía espacial (la ilustración de la relatividad temporal mediante los dos relojes de la cosmonave, uno que registra el tiempo a bordo y otro que marca el terrestre).

La saga brindará a los arqueólogos del futuro valiosa información de cómo pensábamos y sentíamos a fines del siglo XX y principios del XXI

En la segunda, la inteligencia animal pasa al primer plano, planteándose apasionantes cuestiones sobre el lenguaje, la agresividad y la sociabilidad de los simios; aunque el primatólogo Frans de Waal observa que el énfasis en la acción y la violencia lleva a soslayar aspectos vitales como crianza, actividad sexual y alimentación.

Pese a las distorsiones, nos entrega algunas de las representaciones de la conducta simiesca más ricas y fidedignas del cine de ficción. Por el contrario, nada de rigor tiene la ciencia del viaje al pasado y del acelerón evolutivo, justificados por exigencias del ritmo narrativo.

Dice la experta en comunicación científica Amy C. Chambers que el film de Schaffner constituye un documento histórico de los valores y tensiones de Estados Unidos en los turbulentos 60. Lo mismo podría afirmarse del conjunto de secuelas y precuelas, que dieron forma a temas cruciales para las franjas más jóvenes de la audiencia. Y así como la muñeca desenterrada en aquella película dio testimonio de la humanidad extinta, el pack de la saga brindará a los arqueólogos del futuro valiosa información de cómo pensábamos y sentíamos a fines del siglo XX y principios del XXI.

Cine y literatura se rinden ante la rareza

Laura Chaparro / Sinc Nacer sano o enfermo puede depender de una mutación genética. Como reflejo de la realidad, algunas películas y novelas han querido sumergirse en estas patologías y retratar la vida de quien las sufre. Con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Raras que se celebra el 28 de febrero hemos preguntado a asociaciones de pacientes cómo han visto tratadas sus dolencias en el cine y en la literatura. También hemos hablado con escritoras y coinciden: estas obras visibilizan y normalizan la rareza.

Acromegalia

El gigante de los Goya

En el pequeño municipio guipuzcoano de Altzo, entre 1818 y 1861, vivió Miguel Joaquín Eleizegui, un hombre con una peculiaridad: llegó a medir 2,42 metros. La historia del Gigante de Altzo, como se le apodó, se narra en la película Handia (2017), ganadora de diez premios Goya, entre ellos, mejor guion original.

‘Handia’, 2017.

 

Uno de los guionistas, José María Goenaga, contactó hace tres años con la Asociación Española de Afectados por Acromegalia. Su presidenta, Raquel Ciriza, nos cuenta que le facilitó información sobre la enfermedad cuando se estaba documentando. Según Ciriza, el guionista le recalcó que no esperara ver un reflejo de la realidad puesto que, aunque la cinta estaba basada en un personaje real, era ficción.

A su juicio, el resultado final es positivo porque muestra el sufrimiento del paciente, que en la película no recibe ningún tratamiento para controlar su dolencia, y el trato que le dan por ser diferente, convirtiéndolo en un reclamo para hacer negocio.

La acromegalia del protagonista de ‘Handia’ se produce por un exceso de secreción de la hormona del crecimiento

Lo que no acaba de concordar con la realidad es que el personaje empezara a aumentar de talla pasada la adolescencia. La acromegalia es una enfermedad endocrina que se produce por un exceso de secreción de la hormona del crecimiento debido, en la mayoría de los casos, a la presencia de un tumor benigno en la hipófisis, una glándula en la base craneal.

La enfermedad provoca agrandamiento de tejidos, órganos y extremidades, como manos y pies. “Si te ocurre en la edad adulta, tienes acromegalia y no tienes por qué ser más alto de lo normal. Sin embargo, si el exceso de la hormona se da en la infancia o en la adolescencia, se habla de gigantismo, al crecer a lo alto porque el cartílago no ha terminado de cerrar”, explica Ciriza a Sinc. En el caso del Gigante de Altzo, la enfermedad tuvo que comenzar antes de lo que narra la cinta.

Otros gigantes acromegálicos míticos de la gran pantalla fueron el temible ‘Tiburón’ de James Bond, interpretado por el actor Richard Kiel, y el leal Fezzik de La princesa prometida (1987), que representó André René Roussimoff, luchador profesional.

Acondroplasia

La baja talla no es graciosa

En el polo opuesto están las personas con acondroplasia, una enfermedad ósea en la que se interrumpe el crecimiento del cartílago y provoca extremidades más cortas y talla baja, entre otros síntomas. Películas recientes como Verano 1993 (2017) y Tres anuncios en las afueras (2017) incluyen papeles secundarios con esta patología rara.

‘Tres anuncios en las afueras’, 2017

 

En un artículo publicado en The Guardian, Eva Squire, que también tiene la dolencia, denuncia el trato discriminatorio y cómico que se da al personaje de Tres anuncios en las afueras, interpretado por Peter Dinklage. “En películas sigue siendo imposible encontrar personajes complejos, serios, que se enfrenten a conflictos derivados o no de su enanismo. Aparecen como comparsas para poner un toque cómico u ofrecer un contraste”, señalan a Sinc desde la Fundación ALPE Acondroplasia.

“Sigue siendo imposible encontrar personajes complejos que se enfrenten a conflictos derivados o no de su enanismo”, se quejan los pacientes

Para estos pacientes la única excepción es Vías cruzadas (2003). Interpretada también por Dinklage –muy conocido por su participación en Juego de Tronos–, la película narra de forma realista cómo es vivir con la enfermedad. “Dinklage es un modelo para nosotros. Lo admiramos y valoramos muchísimo. Ha conseguido lo que ningún actor con acondroplasia ni otras formas de enanismo había logrado antes: triunfar por su calidad como actor”, resaltan.

En Willow (1988) o El Inolvidable Simon Birch (1998) los protagonistas también presentan formas de enanismo, aunque no acondroplasia. Desde ALPE admiten una pequeña evolución, sobre todo en televisión. “Conseguimos que en el programa 1, 2, 3 se suspendiera la aparición regular de Tati y Quieti, dos personas con acondroplasia que actuaban como hijos díscolos de un hombre vestido de mujer”, subrayan.

Esclerosis lateral amiotrófica

Más allá de Stephen Hawking


‘Breve historia de mi vida’, de Hawking, 2014

 

La ELA –esclerosis lateral amiotrófica– es otra enfermedad rara que ha aparecido en la gran pantalla. La teoría del todo (2014) narra la vida de Stephen Hawking, el famoso físico al que le diagnosticaron la dolencia neuromuscular cuando tenía 21 años.

Basada en las memorias de su exmujer, Jane Hawking, la cinta no refleja de forma realista cómo es la vida de un paciente, en opinión de Rosa María Sanz, gerente de la Asociación Española de ELA. “Es aún más duro y el avance de la enfermedad, en general, bastante más rápido”, alega.

Esta enfermedad del sistema nervioso central se caracteriza por una degeneración progresiva de las neuronas motoras en la corteza cerebral, el tronco del encéfalo y la médula espinal. La consecuencia es una debilidad muscular que puede avanzar hasta la parálisis.

En el libro Breve historia de mi vida (2014) Hawking hace balance de su carrera y narra cómo ha afrontado la ELA. “¿Por qué tenía que pasarme a mí? En aquel momento pensé que mi vida había terminado y que jamás desarrollaría el potencial que sentía que tenía. Sin embargo, ahora, cincuenta años después, puedo estar satisfecho con mi vida”, escribió.

Según Sanz, el científico es un caso especial, que no representa a la mayoría de los pacientes, y la película no se centra en la ELA y en su evolución, sino en su caso concreto. “Se echa en falta ver cómo se enfrena un enfermo a la aceptación de la enfermedad y de qué forma va viviendo los duelos de las sucesivas pérdidas que va sufriendo. Tampoco se ven las tomas de decisiones familiares o personales en cuanto a muerte y vida”, mantiene.

Síndrome de Treacher Collins

“Sé que no soy un niño de diez años normal”

En Wonder (2017), Julia Roberts y Owen Wilson interpretan a los padres de August “Auggie” Pullman, un niño con el síndrome de Treacher Collins. La película está basada en el libro homónimo que escribió Raquel Jaramillo Palacio. “Sé que no soy un niño de diez años normal”, afirma Auggie en la novela. Tanto él como el resto de personajes de la obra son ficticios.

‘Wonder’, 2017

 

El síndrome de Treacher Collins es una malformación craneofacial congénita que se caracteriza principalmente por la ausencia de pómulos, orejas, paladar hendido, problemas digestivos y respiratorios. En el libro Auggie habla de las veintisiete operaciones que le han practicado, algo bastante realista. No obstante, a juicio de Marisa Gil, presidenta de la Asociación Nacional Síndrome de Treacher Collins, tanto la novela como la película suavizan la realidad.

En ‘Wonder’ se echa en falta la visión de los padres y cómo concilian el trabajo y la familia con la vida en los hospitales

“Es una adaptación que no refleja la vida real de un niño con el síndrome, ya que no es normal que los padres se permitan el lujo de dejar de trabajar para dar clase a su hijo, que empiece el colegio en 5º de primaria, ni mucho menos llevar un casco”, sostiene.

Para evitar las miradas y los cuchicheos de los demás, Auggie usa durante varios años un casco de astronauta que le regala una amiga de su hermana. En el libro el narrador empieza siendo el niño pero luego también lo son su hermana y sus amigos, lo que permite conocer sus puntos de vista. Sin embargo, no aparece la visión de los progenitores.

“Falta cómo lo ven los propios padres y cómo tratan de conciliar el trabajo y la familia con los hospitales”, comenta Gil. Lo que le parece positivo para la visibilidad de la enfermedad es que en la película participen actores de la talla de Julia Roberts y Owen Wilson.

Ataxia de Friedreich

Pacientes y escritoras

El legado de Marie Schlau’, 2017

Salvo en el caso de Stephen Hawking, los escritores o directores de los libros y películas que hemos mencionado no son pacientes, algo que cambia con El legado de Marie Schlau (2014). Se trata de una novela colectiva escrita por 17 autoras, casi todas mujeres, y la mayoría, con ataxia de Friedreich. Los fondos recaudados con su venta son para investigar la dolencia.

La ataxia de Friedreich es una enfermedad neurodegenerativa hereditaria que produce lesiones progresivas en el sistema nervioso y provoca debilidad muscular, problemas de habla y cardiopatías, entre otros síntomas. Fue la filóloga y paciente María Blasco Gamarra quien tuvo la idea de esta obra colectiva.

“Pensé que en diferentes partes del mundo tendría que haber personas con la misma enfermedad y un objetivo común: invertir en investigación biomédica para encontrar algún tratamiento eficaz”, declara. Se puso en contacto con la asociación BabelFAmily, que impulsó  el proyecto y tradujo el texto de forma altruista. Las autoras de la novela proceden de España, Australia, Estados Unidos, México, Portugal, Reino Unido y Sudáfrica. Una de ellas, Nicola Batty, falleció antes de que se publicara.

La protagonista del libro, la joven Marie Schlau, sufre la enfermedad en la primera mitad del siglo XIX, antes de que se diagnostique. Aunque es una obra de ficción, aparecen personajes reales como el neurólogo Nikolaus Friedreich, que describió la dolencia en 1863. En la novela, Marie transmite la enfermedad a su tataranieto Ron. “Soy prisionera de un código genético que se ceba en mis descendientes”, se lamenta la joven en el libro.

Aunque las ventas no están siendo elevadas, Blasco Gamarra es optimista porque lo recaudado financia proyectos de investigación. “Los beneficiarios no somos únicamente nosotros, los pacientes, sino toda la humanidad”, recalca.

Síndrome de Ehlers-Danlos

La terapia de una madre
rarity

Rarity’, 2015

 

Tras varios años sin saber qué le pasaba a su hijo, y descartado el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (que tenía su otra hija), un genetista resolvió el misterio: sufría el síndrome de Ehlers-Danlos de tipo vascular. “El diagnóstico fue devastador”, recuerda Deborah A. Roach.

Esta enfermedad rara engloba a un grupo de trastornos hereditarios incurables caracterizados por articulaciones extremadamente laxas, piel muy elástica donde se forman hematomas con facilidad y vasos sanguíneos que se dañan fácilmente. Los pacientes que sufren el síndrome vascular, como el hijo de Deborah, tienen una probabilidad muy alta de una ruptura de un órgano o un vaso sanguíneo principal.

Tras volcarse en su hijo, hablar con otros pacientes y aprenderlo todo del síndrome, Deborah acudió a un terapeuta. “Quería asegurarme de que no estaba tan atrapada por el diagnóstico como para olvidarme de vivir”, señala. Como terapia se le ocurrió escribir un libro de ficción en el que apareciera la enfermedad, Rarity (2015) –Rareza en castellano–.

La novela es una historia de amor adolescente en la que los protagonistas luchan contra muchos obstáculos, entre ellos, el síndrome. La acogida por los pacientes fue muy buena, aunque para algunos fue como un jarro de agua fría. “Conocen los datos –una esperanza de vida corta– pero procuran ocultar esa información en lo más recóndito de sus mentes”, explica la escritora.

Síndrome de Williams

Enfermos de confianza

La periodista Jennifer Latson recuerda muy bien cuándo fue la primera vez que escuchó hablar del síndrome de Williams: en una noticia. En ella se describía a los pacientes como personas biológicamente incapaces de desconfiar. “Al principio me sorprendió escuchar que esto se consideraba un trastorno porque parecía algo que deberíamos celebrar, no curar”, reconoce.

“Eli es el único adolescente que he conocido que le decía a su madre varias veces al día: ‘Te quiero mamá, eres la mejor”

Cuando investigó la enfermedad genética conoció los síntomas más graves que la acompañan, como problemas cardiovasculares, algún tipo de retraso mental o rasgos faciales alargados. Conoció a Eli D’Angelo, que tenía el síndrome y a su madre Gayle, y los siguió de cerca durante tres años, cuando Eli tuvo entre doce y quince años. Ese período lo plasmó en el libro The boy who loved too much (2017) –El chico que amaba demasiado, en castellano–.

“Eli es el único adolescente que he conocido que le decía a su madre varias veces al día: ‘Te quiero mamá, eres la mejor”, destaca la periodista. Las asociaciones de pacientes le agradecieron que dedicara el libro al síndrome y que utilizara un lenguaje accesible para el público general, evitando tecnicismos médicos.

La novela narra la difícil decisión de la madre, que debe elegir entre proteger a su hijo del resto del mundo para evitar que sufra o darle más libertad, a pesar de los reveses que surjan. Una tesitura que también se refleja en otras obras y que conocen bien las madres y padres de cualquier menor con una enfermedad. Gracias al cine y la literatura, estas familias, tan diferentes y parecidas a las demás, se sienten cada vez menos raras.

El festival de cine de las enfermedades raras

El festival Disorder. / Erica Derrickson

En este festival no hay perdedores. Todos ganan, sobre todo, los pacientes. A sus fundadores, Bo Bigelow y Daniel DeFabio, se les ocurrió la idea tras grabar dos películas sobre las enfermedades raras que sufrían sus hijos. “Queríamos crear un festival donde pudiéramos mostrar nuestras películas, seleccionar otras y reunir a una audiencia que incluyera activistas, investigadores, médicos y compañías farmacéuticas”, resume Bigelow a Sinc.

Disorder: The Rare Disease Film Festival se celebró en Cambridge (EE UU) el pasado mes de octubre y reunió treinta cintas, entre ellas la española Cuerdas (2013), que en 2014 se llevó el Goya al mejor corto de animación. Otros países representados fueron Polonia, Irán, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido. Los organizadores quieren llegar a las 7.000 películas, tantas como enfermedades raras y para conseguirlo, ponen en contacto a directores con pacientes que quieran ver su enfermedad en la pantalla.

Entre el cine y la literatura: La figura del monstruo y sus derivaciones

Miguel A. Zapata En la infinita variedad de conexiones temáticas entre cine y literatura, es tal vez el concepto de monstruosidad y sus derivaciones uno de los más fructíferos en obras y perspectivas. La plasticidad del medio cinematográfico ha conectado siempre de forma natural y directa con la recreación de la deformidad, sea como componente poético de primer orden o con lo que de alegórico tiene la anormalidad biológica o psicológica.

El fantasma de la ópera. Ya en las primeras décadas del cine, desde su época silente, la adaptación de obras de género y de raigambre tardorromántica con el monstruo como protagonista se convierte en un fenómeno de público hambriento de emociones nuevas. Tal es el caso de la novela de Gastón Leroux, El fantasma de la ópera (1910), que fue llevada a la pantalla por vez primera por Rupert Julian en 1925, con Lon Chaney encarnando al fantasma enamorado de la cantante Christine, para la que creará su música desde las catacumbas de la ópera Garnier.

La versión cinematográfica mantiene las constantes folletinescas y sentimentales de la novela de Leroux, pero mientras en el texto se hace hincapié en el conflicto espiritual del artista atormentado, el film potencia deliberadamente los aspectos románticos de la obra: la relación imposible entre el músico deforme y Christine, para la que construye compulsivamente un papel protagonista en el Fausto de Charles Gounod.

Este es uno de los aspectos simplificadores del cine con respecto al texto literario del que se alimenta. La fealdad no es tanto una manifestación externa de una perversión moral, sino el punto de partida para la casuística amorosa y las restricciones que la cultura impone a la pasión fuera de norma. En este sentido, el cine es un arte con un componente moral y morboso que delimita el alcance de la obra literaria en la que se inspira. Sin embargo, no siempre el monstruo es un trasunto de la debilidad y la victimización del débil o el diferente ante el amor.

Drácula. La literatura gótica aportó al cine un modelo de monstruo nuevo, entre lo humano y lo quimérico o lo mitológico. Al trazar personajes que trascienden o pervierten la naturaleza biológica y moral del hombre (en Drácula de Bram Stoker, novela que vio la luz en 1897, o en obras anteriores, como Frankenstein o el moderno Prometeo deMary Shelley, publicada en 1818), generando criaturas inmortales o creadas ex novo, se alimentó también posteriormente en el cine un nuevo tipo de horror.

En el caso del Drácula (1931) de Tod Browning, el vampiro se estiliza y elimina su carácter de noble medieval que atraviesa océanos de tiempo para trasmutarse en algo totalmente distinto: una manifestación psicoanalítica de la erótica de la dominación como forma catártica de gozo sexual, en una sociedad que salía de las brumas del puritanismo decimonónico y se encontraba de bruces con la primera crisis global del capitalismo.

Esta visión plástica del vampiro como amante que procura placer a través del dolor se potenciaría más tarde en los filmes de la productora inglesa Hammer protagonizados por el mítico Christopher Lee o en el Dracula(1992) de Coppola, al servicio de un personaje que había matizado el carácter sombrío y de violencia sublimada de la obra original de Stoker para hacer de la hemoglobina una forma insospechada de éxtasis, una comunión de la muerte y lo orgásmico.

El mito vampírico dio también para alimentar incluso el subgénero setentero y dirigido al público afroamericano de la blaxpoitation (Blacula,1972) o experimentos formales y pop como el conceptual Blood for Dracula de Andy Warhol (1974).

En las dos últimas décadas, se ha pretendido renovar o actualizar el vampirismo literario con aproximaciones más cercanas a la literatura de masas. Así, la existencialista Anne Rice con sus Crónicas vampíricas (1976-2014), centradas en la biografía inmortal y sufriente del inquietante Lestat. O la saga Crepúsculo de Stephenie Meyer (2005-2010), con desiguales resultados en su traslación cinematográfica. De la ampulosidad barroca y meditadamente perversa de Entrevista con el vampiro (Neil Jordan, 1994) a la serie de películasCrepúsculo, con guion plano y arquetipos adolescentes a través del atractivo risible de vampiros que rechazan la sangre humana, en un alarde de neoconservadurismo encubierto que hermana virtud y castidad, destruyendo la erótica clásica del mordisco.

Frankenstein. El caso de la figura de Frankenstein supone también un paradigma de perversión del concepto literario original, al hacerlo bascular desde el conflicto entre religión y ciencia que plantea Shelley en su obra hasta una visión más cercana a lo sentimental: la bondad del ser deforme, la contraposición de materia y espíritu como motor de la tensión dramática. El monstruo es aquí el producto de un determinismo anómalo, alterado por las aspiraciones de trascendencia del científico, marcando así los límites de la voluntad humana en las limitaciones que la naturaleza impone a su carácter y a su capacidad intelectiva.

El sustrato erótico de lo terrorífico se elimina en pos de la ternura y la piedad que propicia la repulsión en la figura de un Boris Karloffhierático y sufriente, y que más tarde retomaría Tim Burton en su poética y estilizada revisión del mito, un Eduardo Manostijeras (1990) en el que el encanto del personaje ha virado hacia un elogio de la diferencia como catalizador de la crítica a la sociedad aborregada, a la vida tediosa en los suburbios norteamericanos de la clase media blanca. Una inversión del concepto de monstruo que termina traspasando su fealdad o su anomalía a aquéllos que antes señalaban admonitoriamente su excepcionalidad.

De hecho, el cine generó un antagonismo evidente entre vampiro y figura prometeica que no se desprende de un hipotético estudio comparado de sus génesis literarias. Nuevos subproductos del cine de género de serie B o Z jugarían la baza del maridaje imposible entre ambos, en el que el cine español aportó también su propia versión disparatada, Drácula contra Frankenstein (Jesús Franco, 1971), o la deriva humorística en series televisivas como La familia Addams o Los Monster,  o las películas de humor familiar de la pareja formada porAbbott y Costello, una vez agotado el filón del monstruo clásico en la Norteamérica posterior de entreguerras.

Doctor Jekyll y Mr. Hyde. Pero es quizá en la concepción de la monstruosidad entendida como deformidad moral donde la simbiosis de texto e imagen ha alcanzado sus mejores logros. La interpretación clásica atribuye a la obra de Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde (1886) un poso alegórico referido a la ambivalencia moral de la época victoriana, que hacía convivir en el mismo individuo y de forma alterna al virtuoso profesional y al ser perverso en la esfera privada.

Los componentes de represión psicosocial se hacen muy evidentes en la obra de Stevenson, especialmente en la perfecta descripción de los corsés culturales impuestos en la Inglaterra de la época por una burguesía ambiciosa que imita los modos y usos de la aristocracia decadente a la que suplanta en preminencia social.

Quizá la más fiel adaptación para la gran pantalla fuera la de John S. Robertson en 1920, con un John Barrymore en estado de gracia que consiguió, sin apenas maquillaje, la transformación física y la trasgresión moral en la ambivalencia Jekyll-Hyde. Posteriormente, un cineasta como Jean Renoir, precursor de la Nouvelle Vague, se inspirará muy libremente en la obra de Stevenson para rodar El testamento del doctor Cordelier (1959), aportando una visión metafísica del mal como excrecencia inevitable de las contradicciones de la sociedad contemporánea, ya muy alejado del mito de la dualidad moral que la obra literaria proponía en la figura del “mad doctor”, al que el castigo de la marginación se le impone por su atrevimiento cientificista contra natura.

El hombre invisible. También en esta corrupción moral a través de la alteración física podríamos incluir El hombre invisible, de H.G. Wells, publicada en 1897, y su primera adaptación a la gran pantalla, de 1933, de la mano del director deFrankenstein (1931) James Whale. Al igual que en su particular visión del nuevo Prometeo, la formación teatral de Whale se entrevé en la creación de atmósferas, que proyectan la desmaterialización de Jack Griffin, otro “mad doctor” que busca la soledad y el anonimato en sus quimeras investigadoras al límite.

Como en la novela de Wells, la progresiva pérdida de la razón del protagonista tiene su correlato físico en la invisibilidad, una alegoría poética del abandono de la normalización y (de nuevo) la disolución del hombre que se entrega a demenciales retos contra las limitaciones que Dios impone a sus criaturas.

Los filmes de la Universal durante la década de los años 30, añadiendo también otras figuras más propias del imaginario colectivo popular que de la literatura, como el licántropo o la momia rediviva, nutrieron de pesadillas las tardes y las noches de los cines de sesión doble de medio mundo.

En definitiva, el cine ha fagocitado, en sus sucesivas adaptaciones, la corriente genérica que hacía de los conceptos de deformidad, monstruosidad o alteridad el punto de partida para lecturas psicoanalíticas o sociológicas más profundas. Gritaba, angustiado,Joseph Merrick en El hombre elefante (David Lynch, 1980):

¡Yo no soy ningún monstruo, no soy un animal, soy un ser humano, soy un hombre! (El hombre elefante)

Era quizá la voz sin tiempo de los que fueron expulsados al margen de la vida socializada, el grito del que literatura y cine se hicieron eco para teorizar acerca de los límites de la normalidad y de quién se sitúa a uno u otro lado del espejo.

(Miguel A. Zapata para pliegosuelto)

‘Cuando dejes de quererme’ llega a la gran pantalla

La tierra que nos ve nacer, dicen, condiciona fuertemente nuestra existencia. Quizá por ello algunas personas deciden alejarse de ella. O quizá es el motivo por el que se ven obligadas a hacerlo. En cualquier caso parece seguro que, más tarde o más temprano, todos acabamos regresando a ella.

Así explica el debutante Igor Legarreta el motor temático de su película ‘Cuando dejes de quererme’.  Ese motor, que se podría resumir en que la tierra manday el lugar condiciona,  encuentra en ‘Cuando dejes de quererme’  una brillante paradoja: la protagonista, cuya existencia ha quedado marcada por el lugar que la vio nacer, es la personificación viva del personaje sin hogar. Toda esta pulsión dramática crece dentro de una precisa arquitectura de thriller que conduce al lector/espectador con habilidad e interés por la trama del misterio. Una trama en medio de la cual encontramos una hermosa y compleja historia de amor. La película comenzará a proyectarse en las salas de España este fin de semana.

Sinopsis

Laura (Flor Torrente) vive en Buenos Aires con su padrastro Fredo (Eduardo Blanco). Siendo tan sólo una niña, ella y su madre se marchan del País Vasco, tras supuestamente ser abandonadas por su padre.

Con esa historia zanjada, un día recibe una llamada desde España: el cuerpo de su padre acaba de ser encontrado bajo tierra en un bosque cercano. Las pruebas forenses han sido claras: Félix Careaga (Eneko Sagardoy) murió hace más de 30 años asesinado de un disparo en la nuca. Laura decide volar a España y así enterrar a su padre y cumplir el deseo no satisfecho de su madre de esparcir sus cenizas en su tierra natal. Fredo la acompañará.

En su viaje conocerá a Javier Egoskue (Miki Esparbé), agente de seguros, que comunica a Laura la exis­tencia de un seguro de vida firmado por su padre. Egoskue, intrigado por la historia del asesinato y atraído por Laura, emprenderá junto a ella y Fredo una particular investigación para descubrir quién acabó con la vida de Félix Careaga.

TRAILER OFICIAL CUANDO DEJES DE QUERERME (HD) from Centuria Films on Vimeo.

Veinte años de ‘Contact’

Federico Kukso / Sinc Como pocas películas lo han logrado hasta el momento, este film de ciencia ficción protagonizado por Jodie Foster y basado en un libro de Carl Sagan y Ann Druyan ha influido en la búsqueda de señales de vida más allá de la Tierra. A dos décadas de su estreno, Jill Tarter, la astrónoma en la que se inspira la historia, recuerda los comienzos del proyecto SETI, se emociona ante el descubrimiento de planetas extrasolares y apuesta por un próximo gran hallazgo.

El viaje arranca en la Tierra con una canción de las Spice Girls que tenuemente suena de fondo. Continúa a gran velocidad en Marte, el cinturón de asteroides, Júpiter (y el sonido lejano de un discurso de Martin Luther King), Saturno, Urano, la nube de Oort, el sistema estelar Alfa Centauri, la nebulosa del Águila y el frío silencio del vacío interestelar. Y sigue con una vista fugaz de la Vía Láctea, los filamentos y cúmulos de galaxias y la vastedad del universo hasta que la imagen se funde en el ojo una niña de once años frente al micrófono de un radiotransmisor.

En una de las mejores escenas de apertura de toda la historia del cine, la película Contact nos revelaba nuestra dirección cósmica, nos enseñaba nuestro lugar en el universo y los esfuerzos realizados en una ambiciosa cacería científica: la búsqueda de señales extraterrestres. Pasaron veinte años desde el estreno de este film de ciencia ficción dirigido Robert Zemeckis y hasta el momento no hemos detectado ninguna llamada.

“Recién comenzamos a explorar el universo –dice la astrónoma Jill Tarter, la científica en la que Carl Sagan y Ann Druyan se basaron para componer el personaje de la doctora Eleanor ‘Ellie’ Arroway, la protagonista del libro luego convertido en película–. El siglo XX fue el siglo de la física. Yo estoy convencida de que el siglo XXI será el siglo de la biología más allá de la Tierra”.

Una científica despreciada por hombres

En la Universidad de Berkeley en California (EE UU), durante la Conferencia Mundial de Periodistas Científicos Tarter continúa imaginando: “Podríamos llegar a encontrar vida en la superficie de lugares del sistema solar, como las lunas Europa o Encélado, o remotamente mediante la detección de bioseñales en la atmósfera de exoplanetas. O podríamos llegar a comunicarnos a través de detecciones azarosas en el universo. Incluso podríamos exportar la vida en futuras misiones a Marte o a través de propuestas de viajes interestelares, como las velas solares de la iniciativa Breakthrough StarShot y los proyectos 100 year starship o Icarus”.

El film exhibía de una manera realista el trabajo de una científica inteligente y tenaz cuyos esfuerzos eran menospreciados

1997 fue un gran año para las películas basadas en ideas, sueños y pesadillas científicas. Por entonces, también se estrenaban GattacaGood Will HuntingThe Lost World: Jurassic Park y Volcano. Pero se recuerda con especial afecto a Contact por su impacto fuera y dentro de la comunidad científica: como pocos films lo habían hecho antes, exhibía de una manera realista el trabajo de una científica inteligente, tenaz y decidida cuyos esfuerzos eran menospreciados en un campo dominado por hombres. En la película, Ellie Arroway es ignorada, cuestionada y ridiculizada por científicos, políticos y religiosos que la rodean.

Algo no muy distinto vivió en carne propia Jill Tarter, hoy de 73 años, una mujer que se abrió paso a codazos en el mundo de las ciencias, la responsable de que SETI –la búsqueda de Inteligencia extraterrestre– existiera. Sus antiguos compañeros la denostaban cuando los intentos de comunicarse con extraterrestres no eran considerados un esfuerzo científico respetado. Pero Tarter no claudicó y dejó un legado increíble a una nueva generación de científicos, especialmente mujeres.

Así como Jurassic Park incentivó en 1993 la dinomanía, Contact impulsó la por entonces naciente caza de planetas extrasolares y la búsqueda de vida más allá de la Tierra. Y, sobre todo, despertó vocaciones científicas en niños y niñas.

 

‘Star Wars: Los últimos Jedi’, por fin

‘Star Wars: The Last Jedi’ (Los últimos Jedi) llegó por fin este viernes, 15 de diciembre, a las pantallas de los cines de todo el mundo, incluidas las de España. Con esta última entrega, dirigida por Ryan Johnson (director de películas como Looper o de algunos aclamados episodios de Breaking Bad), ya podremos saber cuál es la historia que sigue al encuentro de la joven Rey con el legendario Luke Skywalker.

 

 

Han sido dos años de espera desde que se estrenara su antecesora  ‘Star Wars: The force awakens’ (El despertar de la fuerza), rodada por J.J.Abrams en 2015. Según las previsiones de Disney, se espera que este último título sea el segundo mejor estreno de su historia -el Episodio VII alcanzó 212,7 millones de euros en su primer fin de semana de estreno-.

En cuanto a la sinopsis poco podemos adelantar sin hacer spoiler… Solo que la historia comienza con Skywalker aceptando como “padawan” (aprendiz de Jedi) a la protagonista al tiempo que presiente el ascenso de un poder oculto y misterioso que hacía años que no sentía.
Frente a Rey (Daisy Ridley) y Luke (Mark Hamill) encontramos otra vez a ese nuevo Darth Vader que es Kylo Ren (Adam Driver) y a su malvada ‘Primera Orden’, dirigida por el oscuro Líder Supremo Snoke ( Andy Serkis) y su poderoso ejército galáctico, que ha acorrolado a la Resistencia encabezada por la princesa Leia. La presencia de ésta, desaparecido Han Solo, ahonda aún más en esa nostalgia que sienten con la saga los fans de mayor edad, aquellos que crecieron casi al unísono que la desparecida Carrie Fisher.
Junto a ellos, nuevos personajes interpretados por Óscar Isaac, Domhnall Gleeson, Benicio del Toro, Laura Dern, Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran, Lupita Nyong’o, Anthony Daniels y Andy Serkis, conforman una nueva aventura repleta de acción.

Coronado regresa al triller con la película ‘Tu hijo’

José Coronado será el protagonista de la película ‘Tu hijo’, del director Miguel Ángel Vivas. La cinta se rodará en 2018 en Sevilla. Ganador de un Goya por No Habrá Paz para los Malvados de Enrique Urbizu, entre otra multitud de galardones, José Coronado es uno de los actores más exitosos y queridos del cine español al que últimamente hemos visto en producciones como Oro, de Agustín Díaz Yanes; Contratiempo, de Oriol Paulo; El Hombre de las Mil Caras, de Alberto Rodríguez; Cien Años de Perdón, de Daniel Calparsoro, o Es por tu Bien, de Carlos Theron.

Coronado ya ha colaborado con Miguel Ángel Vivas este año en la serie que Telecinco está rodando en Galicia, Oeste, Vivir sin Permiso, en la cual Vivas ha dirigido varios capítulos.

Tu Hijo es sin duda la película más personal en la que he trabajado hasta hoy. Es como si todo lo que he hecho hasta ahora sirviera solo para ponerme al frente de este proyecto. Todo lo que me importa está aquí”, explica Miguel Ángel Vivas.

Tu Hijo es una coproducción hispano francesa de Apache Films, Las Películas del Apache, La Claqueta PC y Ran Entertainment. La película está producida por Enrique López Lavigne y Olmo Figueredo, y llegará a los cines de la mano de eOne Films Spain.

“Desde que vi Secuestrados quise trabajar con Miguel Ángel Vivas, y desde que trabaje con José Coronado en Oro supe que querría repetir con él, pero dándole un protagonista y el que está escrito por Alberto Marini y Vivas es tan bueno que estoy contando los días para empezar el rodaje”, explica Enrique López.

Alberto Marini, que ya colaboro con Vivas en el guión de Extinction, y que estuvo nominado en la pasada edición de los Premios Goya por el guión de la exitosa El Desconocido (Dani de la Torre),  vuelve a hacerse cargo del guión junto a Vivas.

Sinopsis

Un padre siempre hará lo que crea mejor para su familia. La vida del doctor Jaime Jiménez se viene abajo cuando su hijo de 17 años queda en estado vegetativo debido a una brutal paliza que recibe a la salida de una discoteca. Tras ver que la justicia no hace nada por detener a los culpables, él mismo emprenderá un viaje a los infiernos en busca de venganza.

Sobre Miguel Angel Vivas

Nacido en Sevilla en 1974, se licenció en Ciencias de la información por la Universidad Europea de Madrid y se diplomó en Dirección Cinematográfica por la Escuela de Cinematografía de la Comunidad de Madrid. Es director y guionista. Su primer largometraje, Reflejos, ganó el Premio Opera Prima De Antena3 y Vía Digital al mejor Guión.

Los cortometrajes El Hombre del Saco (2002) y I’ll See You in my Dreams (2003) fueron los perfectos precedentes a Secuestrados (2010), largometraje reconocido internacionalmente con premios como el logrado a mejor película en el Festival de Cine de Bogotá. Con esta película, Miguel Ángel Vivas, también fue reconocido como el mejor director en el Festival de Cine Fantástico de Austin. Más adelante ha dirigido el cortometraje The Room (2011) y la TV Movie Los Tres Cerditos, emitida dentro de la serie Cuéntame un Cuento (TV, 2013). En 2015 estrena la película Extinction, y se involucra en un nuevo proyecto para tv llamado Apaches. En televisión también ha dirigido varios capítulos de las exitosas La Casa de Papel y Mar de Plástico, ambas de Atresmedia y Oeste, Vivir sin Permiso de Telecinco. Este año 2017 estrena en el Festival de Sitges y posteriormente en cines la película Inside, remake de A l’intérieur, cinta de terror francesa de 2007.

 

 

 

La magia de Harry Potter llega a España

Luis Boya Después de 20 años de la publicación del primer libro de Harry Potter por J.K. Rowling llega a Madrid ‘Harry Potter The Exhibition’. El próximo 18 de noviembre se abren las puertas del mundo mágico para los Potterheads. Esta exhibición tiene como objetivo que el visitante se sienta protagonista pero observador a la vez. 

En el año 1997 la escritora británica J.K Rowling publicaba la primera entrega de Harry Potter. La saga cinematográfica y novelística ha sido una de las producciones audiovisuales que más afluencia ha tenido. Además, este fama llevó a la formación de un público fiel a los pasos de los alumnos de Howgarts. Después de la finalización de las películas del joven mago llegó una nueva historia, ‘Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos’. Esta precuela del mundo Potter ha vuelto a revivir los sueños de aquellos niños que ahora ya han crecido.

Ahora, el próximo 18 de noviembre, y hasta el 28 de enero, abrirá en el  IFEMA de Madrid ‘Harry Potter The Exhibition’, 1400 metros cuadrados que trasladarán a los visitantes a las aulas del colegio de magia y hechicería Howgarts. Además, algunas de las dependencias del colegio británico se podrán visitar en esta exhibición. Durante la estancia en el recinto, el visitante podrá convertirse en jugador de Quidditch, lanzar un Quafle, extraer una mandrágora o visitar la cabaña de Hagrid. A lo largo de la exposición, que ha llegado a tener más de cuatro millones de visitas en su peregrinaje por otros países, se podrán encontrar objetos, vestimentas, artefactos y escenarios como la Sala común, el dormitorio de Griffindor, el Bosque prohibido y las aulas de Herbología y Pociones.

 Fred y George Weasley inaugurarán la exposición el 16 de noviembre

 Algunos de los protagonistas están invitados a la inauguración el 16 de noviembre. Los gemelos Phelps, más conocidos como Fred y George Weasley, asistirán a la apertura de la exposición de la que ellos conocen cada uno de sus artilugios. Las entradas de los principales días de afluencia y fines de semana se han agotado. Para adentrarse en el mundo del joven mago Harry Potter hay que acceder a la web oficial de la Feria de Madrid y realizar el abono que supone el acceso al recinto.

Más información: www.harrypotterthexhibition.com

“Toc, toc” abre la puerta de la gran pantalla

LUIS BOYA FERNÁNDEZ

Vicente Villanueva trae a las salas de cine, una nueva comedia española. El director ha adaptado al género cinematrográfico la obra de teatro del dramaturgo francés Laurent Baffie. “Toc, toc” permite tener un conocimmiento mínimo sobre las enfermedades de carácter obsesivas-compulsivas.

Este mes de octubre llega a  los cines “Toc, toc”, una nueva comedia española dirigida por Vicente Villanueva. Entre sus trabajos cinematográficos más destacados está  “Lo contrario al amor” producida en el año 2011. La productora Atresmedia Cines y Warner Bros Pictures España han apostado por esta nueva entrega del cine español. Son noventa y seis minutos de película, en los que un grupo de pacientes con distintos tipos de TOC esperan a la llegada de su médico, que no puede llegar a tiempo  por un retraso en su vuelo.

Todos los pacientes poseen diferentes ramificaciones de un Trastorno Obsesivo Compulsivo, desde el Síndrome de Tourette hasta la obsesión por el cálculo matemático pasando por el Síndrome de Diógenes y obsesiones compulsivas con las líneas o bacterias. Este tipo de trastorno es una de las cinco enfermedades psiquiátricas más frecuentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el TOC es una de las 20 enfermedades más discapacitantes.

Dos de cada diez personas que sufren algún tipo de TOC pueden recuperarse por completo

Este problema neurológico se traduce en un trastorno de ansiedad caracterizado por pensamientos obsesivos, es decir, que generan inquietud, temor, ansiedad o aprensión. El desarrrollo de esta psicopatología comienza durante la adolescencia e incluso durante la infancia en algunos casos. La evolución de la enfermedad es progesiva. Solo el 20% de las personas que poseen pensamientos obsesivos-compulsivos pueden llegar a recuperarse en su totalidad.

Dentro de esta  patología mental se puede llegar a conseguir una diferenciación de los distintos tipos. Por un lado están los impulsos, que inconscientemente el ser humano reacciona sin pensar a una situación determinada de manera continuada. Por otro lado estas manifestaciones pueden ser en forma de temores o fobias, ideas o dudas. El TOC  funciona de manera encadenada. Los pensamientos compulsivos generan reacciones defensivas y estas cuando se traducen se convierten en compulsiones, es decir, actos repetitivos como efecto de evitar las consecuencias de los propios pensamientos.

Rosy de Palma y Paco León son pacientes de “Toc, toc”

En el reparto de la producción cinematográfica se encuentra Paco León (Carmina o Amén, Kiki el amor se hace) que junto a Rosy de Palma (Julieta, Anacleto: Agente Secreto) y Adrián Lastra, actor de Velvet y Velvet Colección, dan vida a los distintos pacientes que van a la consulta de su médico para tratar su obsesión compulsiva. Los actores desarrollan un ambiente cómico mientras hacen la espera al doctor, que ha tenido un retraso en su vuelo. Este será tiempo suficiente para que los distintos pacientes muestren su lado más obsesivo compulsivo. Además es Macaco el grupo musical que se encarga de poner banda sonora a la película.

Son los mismos actores los que no han dudado en dar su opinión sobre ésta psicopatología y en este caso Paco León declaraba : “Antes de la obra no conocía que hubiese tantísimos TOC”. Además de poder pasar un rato ameno con esta comedia también permite dar al espectador un conocimiento sobre estos tipos de trastornos.