La Junta convoca ayudas para proyectos cinematográficos y audiovisuales

El Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) publicó hoy la orden de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta por la que se convocan las subvenciones correspondientes al año 2018 destinadas a financiar la preproducción, producción y distribución de cortometrajes y largometrajes, documentales y de ficción, y pilotos de series de animación y de televisión.

Según las bases, el beneficiario deberá financiar el 20 por ciento del importe total de la actividad a través de sus propios recursos y la cuantía de las subvenciones no podrá superar el 50 por ciento del presupuesto total de la preproducción, producción y distribución, con el límite máximo de 50.000 euros por beneficiario.

Una nota de la Junta recoge que estas ayudas se convocan dentro del impulso a las creaciones del sector de las industrias culturales, dada la relevancia cultural de la actividad cinematográfica y audiovisual como manifestación artística y creativa, además de su importancia como herramienta para la difusión de la lengua española, para la generación de riqueza y para la promoción de la Comunidad.

La convocatoria cuenta con una dotación presupuestaria de 286.980 euros, lo que supone un incremento de más del 4 por ciento respecto a 2017 y está destinada a subvenciones para financiar la preproducción, producción y distribución de cortometrajes y largometrajes, documentales y de ficción, y pilotos de series de animación y de televisión, correspondientes al año 2018.

Cada proyecto se puede subvencionar hasta un máximo de 50.000 euros y del 50 por ciento del total del presupuesto. Como ya sucedió en la convocatoria de 2017, la de este año contempla también la financiación de cortometrajes, lo que supone, no sólo un impulso por la realización en Castilla y León de producciones en este formato cinematográfico, sino también de cara a potenciar la presencia de los jóvenes creadores, puesto que son los cortometrajes los que les permiten iniciar sus carreras profesionales.

En la convocatoria de 2017 fueron 44 los proyectos presentados, de los cuales resultaron beneficiarios 10. Estas subvenciones se suman a otro conjunto de iniciativas que impulsa la Consejería de Cultura y Turismo con el objetivo de que la Comunidad aproveche todas las oportunidades que ofrece un sector tan relevante como el de creación cinematográfica.

Así, desde la Film Commission de Castilla y León se asesora y ayuda a los interesados en realizar rodajes cinematográficos, en cualquier punto de la Comunidad. Asimismo, la Consejería mantiene una consolidada política de apoyo a festivales cinematográficos, entre los que se encuentran la Seminici, el Festival Nacional de Cortometrajes Ciudad de Ávila, el Festival de Cine de Astorga, el Festival Internacional de Cine de Ponferrada, la Muestra de Cine Internacional de Palencia, el Festival Internacional de Cortometrajes de Aguilar de Campoo, la Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia, el Mercado 3D Wire, el Certamen de Cortos de Soria y la Semana de Cine de Medina del Campo. Otras iniciativas son el programa ‘Quercus’, de apoyo a los cortometrajes y el impulso a la actividad de la Filmoteca de Castilla y León como centro de referencia de la Comunidad.

Fra Molinero recupera la dura vida de la Ponferrada de los 50 en ‘De carbón y nieve’

El escritor ponferradino Eduardo Fra Molinero retrata en su última novela, ‘De carbón y nieve’, la dura vida de la Ponferrada de los años 50, la conocida ‘Ciudad del Dólar’, a través de la historia de supervivencia de Purificación Silva, una mujer berciana de origen humilde y gran belleza, que se abre camino en un país gris, plomizo, clasista y machista, y en una sociedad local de pequeña burguesía y nuevos ricos. La novela fue presentada este jueves en La Obrera de Ponferrada.

La novela de Fra toma el pulso a aquella época, en la que la vida era difícil para todos, pero podía llegar a ser terrible para una mujer como Puri, a la que la tragedia acecha en forma de violación temprana en el seno de una familia desguazada. La protagonista parece conocer desde niña, pastora en las montañas de Ancares, los secretos de la adaptación a un medio duro, hostil y despiadado.

Este entorno provinciano, sin el oxígeno de la libertad, la impulsa a emigrar a París, donde conoce la cárcel, el amor y el éxito, aunque en todo momento conserva intacta su pureza, “como una virgen de carbón y nieve inmolada en los altares de la hipocresía”, explicó el editor de la obra, Valentín Carrera. La novela, editada por Paradiso_Gutenberg y eBooksBierzo, rememora también escenarios de la Ponferrada de la época, como el hotel Roma, las Huertas del Sacramento, el Club de Tenis o el casino La Tertulia.

En cuanto al autor, nacido en Ponferrada en 1946, Fra es profesor de Literatura en Ferrol (La Coruña), donde reside desde 1974. Su trayectoria está formada por numerosas obras en las que se percibe cierto aliento autobiográfico y una presencia constante del Bierzo, como ‘El carnaval del filósofo’ o el libro de relatos ‘El merendero de la señora Oliva’. Como autor teatral bilingüe, ha publicado ‘Gurméndez en un café de Delft’, ‘Una historia de guerra’ y ‘El sainete del diputado’.

El Museo de la Siderurgia y la Minería celebra el Día Internacional de los Museos

El Museo autonómico de la Siderurgia y la Minería, con sede en Sabero (León), organiza una programación especial para conmemorar el Día Internacional de los Museos, que en esta edición se desarrolla bajo el lema ‘Museos hiperconectados: enfoques nuevos, públicos nuevos’. El día 18 de mayo, a las 18 horas, acogerá la proyección del documental ‘La Cuenca de Fabero. Los oficios mineros’, dentro del ciclo de cine ‘Cuencas Mineras de Castilla y León’.

Este documental, promovido por la Consejería de Cultura y Turismo y realizado por Producciones Carrera, inmortaliza el patrimonio y la tradición minera de esta cuenca leonesa del Bierzo, que da nombre al pueblo. La actividad está destinada a todos los públicos con entrada libre hasta completar el aforo. Ese mismo día, a las 22 horas, el MSM celebra ‘La Noche de los Museos’, con la actuación de Quique Matilla.

El domingo 19 de mayo, a las 10 horas, el museo inicia su nuevo ciclo de rutas de senderismo `Siguiendo las huellas de Casiano de Prado´, dentro de su programa MSM Activo, con el que quiere dar a conocer el trabajo geológico que el ingeniero de Minas Casiano de Prado realizó para la Sociedad Palentino-Leonesa de Minas, promotora de la Ferrería de San Blas de Sabero, recorriendo los lugares que él visitó y estudió.

El mismo día a las 12 horas tendrá lugar una nueva sesión del programa ‘Sábados de Acción’, dirigido a niños de entre cinco y 12 años, que desarrollarán actividades en torno al arte, la ciencia, la literatura y el medio ambiente, en esta ocasión con el conocido grafitero Iván Rodríguez. El objetivo del taller es dar a conocer a los más pequeños el arte urbano, el arte del grafiti y la pintura mural, sus peculiaridades y características más esenciales. El taller es gratuito previa inscripción en el museo o a través del teléfono 987 71 83 57 (plazas limitadas).

Música para sobrevivir

Elena F. Gordón Pasar de la sobriedad, austeridad y moderación de Ginebra al bullicio, improvisación e incertidumbre de las favelas de Salvador de Bahía supone un enorme contraste que la leonesa Julia Martín Arias, de 25 años, vivió en primera persona como una experiencia vital y profesional que le dejó huella. Residente en Suiza, donde ya cursó el ‘Bachelor’ de Violonchelo en Basilea, esta “músico global’ -como se define- completa ahora el ‘Master of Arts en pédagogie musicale, orientation rythmique Jaques-Dalcroze’ en la Haute Ecole de Musique de Ginebra. Dentro del plan de formación que sigue eligió pasar un mes en Brasil para compartir sus conocimientos con alumnos del programa Neojiba que promueve la integración de los más pequeños a través de la práctica musical; un método basado en el sistema de orquestas de Venezuela.

Es un proyecto social al que cualquier familia puede enviar a sus hijos, aunque tienen prioridad los que tienen problemas de diversa índole. Para el perfil multidisciplinar que se requería, sus conocimientos de danza, violonchelo y piano hicieron que fuese una candidata idónea en un grupo de cinco músicos -dos hombres y tres mujeres- que pronto comprobaron el ansia de aprendizaje de los chavales.

“El núcleo de la favela estaba todo protegido y vallado y cada día íbamos a una distinta. Era muy peligroso, íbamos directamente al núcleo, donde están los policías en las verjas impidiendo que pase gente”, explica antes de comentar detalles del día a día de una intensa vivencia no exenta de momentos de mucha tensión. A las ocho y medida de la mañana empezaban las clases, a las que no venían todo los días los mismos niños… en alguna ocasión por ajustes de cuentas o asuntos de drogas en los que se habían visto implicados sus padres. A mediodía había una pausa para almorzar y las clases continuaban después hasta las tres y tras una merienda llegaba el tiempo de tocar los instrumentos hasta las cinco o las seis de la tarde. Julia subraya la importancia de las dos pausas porque “a veces el niño no había desayunado y no se sabía lo que iba a comer luego en casa”. Alguno, incluso, llegaba a clase con su hermano pequeño, casi un bebé, y pedía ayuda para cuidarlo.

La violonchelista leonesa, Julia Martín. / Carlos S. Campillo

Violines de papel

En un ambiente de gran disciplina, niños de entre cuatro y once años, con conocimientos muy variados de música, mostraban rápidamente confianza y madera de líder; “fue un trabajo muy interesante porque tenían muchas ganas de ser protagonistas y utilizamos eso; intentamos que esa conducta un poco abrasiva pudiera llevarse por otro camino”.

Empiezan a familiarizarse con los instrumentos, explica, con violines de papel, luego de plástico, que los fabrican allí, y después, para los alumnos más avanzados y que quieren seguir en el mundo de la música piden subvenciones para comprarles uno auténtico -pianos, por ejemplo, casi no hay-. El método que impartía Julia permitía, por ejemplo, el uso de pelotas para enseñar la sensación rítmica. “Utilizamos mucho el espacio, las aulas no eran muy grandes y la pizarra, fue muy experimental”, dice y precisa que se expresaba primero en una especie de “español-brasileño y luego ya en brasileño”.

Niños que impactan

Julia resume en un frase el impacto que le produjeron unos pequeños que quieren absorber todo lo que se les muestra. “No creo que me vuelva a encontrar niños con tanta energía y tantas ganas de aprender”, reflexiona y recalca que pese a la más que complicada situación social que les rodeaba “era increíble la recepción y la alegría, sobre todo. Había un montón de problemas alrededor y miseria y te daban un montón de abrazos cada vez que aprendían algo nuevo”, relata sin omitir el abismo que separa esa actitud con lo que vive día a día en el llamado viejo continente.

“Cuando estás dando clase en Europa es muy difícil que los niños se sorprendan por algo. Allí son más receptivos y activos. Te piden y te quieren aprovechar”, detalla y no deja de lamentar que intenten importar métodos ajenos “bastante competitivos cuando no es música de su cultura, no sale de ellos, que tienen una riqueza musical y cultural impresionante, capaces de hacer ritmos mucho más complejos que nosotros”.

Cuestión de suerte

Reconoce con pesar que no todos los niños que tuvo la oportunidad de conocer en Salvador tendrán un buen futuro. “Será una etapa de su vida y dependiendo de la suerte que tengan, y hablo de suerte, saldrán de una forma u otra… porque muchas veces algunos niños dejaban de venir y no sabías si les había pasado algo o qué. No todos tienen la oportunidad de salir adelante”, lamenta. Ese mes en Brasil le proporcionó una mezcla, un torbellino de emociones en el que además conoció la música “como vía a la supervivencia. Sentí que lo que hacíamos era útil para la sociedad”.

Siempre recordará la clase que le invitaron a dar a un coro de adolescentes y jóvenes. Aceptó con algo de miedo y a en la entrada del lugar al que tuvo que acudir vio restos de disparos y cristales rotos. Ya dentro, un calor asfixiante invadía “una clase pequeña, con 40 chavales enormes, de entre 16 y 25 años, mirándome y muy cerca de mí. Nunca toqué con tanta tensión”, explica.

Reivindicativa

Más que convencida de que la enseñanza musical es fundamental para el crecimiento del ser humano y sabedora que de a veces la labor de los músicos queda relegada a un acompañamiento, casi a algo ornamental (sigue siendo un complemento en España, mientras en Suiza está en la Constitución), hace hincapié en que la nueva generación de profesionales de la que forma parte quiere que eso cambie. “Aquí se valora mucho el deporte pero la música no es una necesidad, es un complemento, cuando todo el mundo la consume. Es triste, porque la música es mucho más”, enfatiza.

Nuevos caminos

Ese mes en las favelas le provocó una previsible apertura de mente “porque creemos saber lo que hay en el mundo pero no lo sabemos hasta que no lo vivimos”. “Me ha dado más energía para hacer lo que hago y comprobar que la metodología se puede adaptar a distintos lugares y culturas”. Tiene claro el balance de su estancia. Además del éxito del trabajo en equipo con sus compañeros de programa, “recibí el doble de lo que dí, porque a nivel de energía y de ideas los niños te dan una visión de la realidad sin filtros; tienen una sinceridad que se agradece”.

De vuelta en Suiza, Julia fortalece su convencimiento de la necesidad que existe de que lamúsica se abra camino “para ser práctica, para tener un sentido en la sociedad hoy en día”. Su paso por Brasil le hizo sentir “que hay un mundo clásico, precioso, pero hay que dar una utilidad a ese mundo que a veces parece que está hecho para una élite que puede consumirlo, pero no se acerca al público joven y hay una rigidez que parece que no se puede sobrepasar. Darle a la música otro sentido en el mundo actual es fundamental”

Periodistas de ocho países conocen la provincia

Periodistas especializados en viajes procedentes de México, Italia, China, Estados Unidos, Bulgaria, Perú, Canadá y El Líbano conocen estos días las singularidades de la provincia leonesa, con motivo del título de Capitalidad Española de la Gastronómica que ostenta la capital durante este año, en el desarrollo de una ruta organizada por el Consorcio Provincial de Turismo.

Durante cuatro días visitarán la Cueva de Valporquero, el Monasterio de Carracedelo, Astorga, Castrillo de los Polvazares y la propia ciudad de León, además de diversas fábricas y empresas dedicadas al sector agroalimentario. El vicepresidente de la Diputación, Francisco Castañón, les dio hoy la bienvenida en el Salón de Plenos del Palacio de los Guzmanes y les adelantó que disfrutarán “de la riqueza de nuestros productos autóctonos, pero también podréis comprobar lo mucho y bueno que ofrece nuestra provincia cultural, patrimonial y medioambientalmente”.

Los ‘pueblos más bonitos’ de España ya tienen guía

La Asociación de los Pueblos más Bonitos de España, entre los que se encuentra Santiago de Peñalba, presenta su Guía oficial 2018, que en esta nueva edición engloba sus 68 localidades, incluyendo los once nuevos municipios incorporados este año. Esta obra, más extensa que en ediciones anteriores y que trae importantes novedades, invita a los usuarios a viajar por la España más bella y auténtica a través de sus casi 300 páginas, ofreciendo una completa información sobre la historia, gastronomía, fiestas y tradiciones de cada pueblo, así como las rutas más fascinantes por diversas regiones de la España rural.

El libro, que podrá adquirirse a partir de hoy, se ha editado para dar a conocer el rico patrimonio de los pequeños municipios del país, sus rincones más selectos y la gastronomía más representativa de cada zona, convirtiéndose en una herramienta de gran utilidad para el turista que busque planear un viaje de ensueño por las diferentes regiones de España.

La Guía oficial de los Pueblos más Bonitos de España 2018 trae como novedad información relativa a las estaciones de RENFE más cercanas a cada municipio y la distancia en kilómetros que hay con otros pueblos de la Asociación. Ha contado con el apoyo de patrocinadores como la operadora ferroviaria RENFE, la institución Marca España y las comunidades autónomas de La Rioja, Andalucía, Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana. Esta obra ya puede adquirirse al precio de 15 euros (más gastos de envío) en la página web de la Asociación.

El presidente de la Asociación de los Pueblos más Bonitos de España, Francisco Mestre, ha destacado que la Guía “pretende descubrir al lector el gran patrimonio que encierran los pequeños municipios rurales de España” y sigue siendo fiel a los principios de la Asociación que trabaja para “demostrar la excelencia de los rincones con más encanto del país y además seguir preservando, con el compromiso de la Asociación y de nuestros pueblos, la riqueza cultural, natural e histórica que tiene España”.

 

 

50 años del Planeta de los Simios

Pablo Francescutti / Sinc El 4 de abril de 1968 se estrenó en Estados Unidos Planet of Apes. Basado en la novela homónima del francés Pierre Boulle, su argumento cobró forma definitiva al calor de las radiaciones de la Era Nuclear. Las pesadillas involutivas, que rondaban a la civilización industrial desde fines del siglo XIX (véase La Máquina del Tiempo, de H.G. Wells), se exacerbaron con el estallido de la bomba A; la carrera armamentista puso en el horizonte el suicidio colectivo de la humanidad, y del pánico ante la atroz perspectiva emanaron los armagedones de la ciencia ficción y el alucinatorio fenómeno de los platillos venidos del espacio a frenar nuestra marcha al abismo.

En este mundo al revés, los humanos se han hundido en la animalidad y los simios parlantes ostentan el rango de especie inteligente

Al presentar un futuro en donde, a resultas de la hecatombe nuclear, los simios sojuzgan a los humanos, el film de Franklin Schaffner ejercita la sátira social cultivada con eficacia en Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift y Rebelión en la Granja de George Orwell.

Como dijimos en otras páginas, “en este mundo al revés, los humanos se han hundido en la animalidad y los simios parlantes ostentan el rango de especie inteligente. El esquema, similar al de aquel viaje de Gulliver en donde los caballos usan a los humanos como animales de tiro, escenifica la posibilidad más perturbadora para los adoradores del progreso: el retorno al estado salvaje. En el gran juego de la evolución, el Homo sapiens ha pisado el casillero de la catástrofe y regresado al punto de partida”.

Todavía recuerdo mi escalofrío infantil al seguir la huida de Taylor, el capitán de la fallida misión, por el simiesco museo de ciencias naturales y sus dioramas recreando con hombres, mujeres y niños disecados los hábitos de ese animal depredador, el ser humano; y mi fascinación con la Ape City diseñada a semejanza de las formas vegetales de Gaudí.

Por no hablar de la conmoción sentida ante la imagen final de la estatua de la Libertad semienterrada en la playa, un icono mayor de la historia del cine que nos entregó en un solo fotograma el inédito paisaje del presente en ruinas.

Escena de la estatua de la Libertad al final del film. / 20th Century Fox

 

Aparte de sus méritos visuales y narrativos, la película caló hondo en la cultura popular gracias a su diestra combinación de principios darwinistas y temores propios de la sociedad del riesgo, el estadio sociocultural alumbrado por el flash atómico de Hiroshima y caracterizado por una aguda aprensión a las consecuencias nocivas del avance científico-tecnológico.

Pero en ella había mucho más: la crítica al racismo patente en la discriminación a la que se ve sometido el anglosajón blanco tipificado en Charlton Heston; el esceptismo en la Era Espacial manifiesto en el desenlace desastroso de la expedición; el rechazo al dogmatismo religioso del Dr. Zaius; y la mirada ecologistadesnudando el maltrato que los simios mutantes infligen a los animales ‘inferiores’.

La película caló hondo en la cultura popular gracias a su diestra combinación de principios darwinistas y temores propios de la sociedad del riesgo

El éxito de la fórmula engendró una saga compuesta por nueve películas, dos teleseries, una historieta y una novela gráfica. Apunta Richard Slotkin que la saga revolucionó la producción cinematográfica al promover el concepto de franquicia que posteriormente explotarían La Guerra de las GalaxiasStar Trek o Indiana Jones.

Además, significó, junto a realizaciones decisivas de aquel entonces como Bonny & Clyde y El Graduado, el fin de la autocensura en Hollywood y su apertura a las sensibilidades sociales y contraculturales de una década convulsa.

En la saga distinguimos claramente dos fases: la inicial, que arranca con la película de Schaffner y se cierra en 1975; la segunda, inaugurada por la remake de Tim Burton de 2001 y en desarrollo hasta nuestros días. En la primera prevalece la rebeldía de los años 60, de cuyo lema se apropia el mismo Heston: “No creas a nadie mayor de treinta de años”.

La franquicia dirigida por Tim Burton en 2001 inauguró una segunda fase de esta saga. / 20th Century Fox

 

En las secuelas retumba el eco de las protestas contra la guerra de Vietnam (Beneath the Planet of the Apes, 1970); de la persecución a los inmigrantes sin papeles (Escape from the Planets of the Apes, 1971), de las revueltas de los barrios negros (Conquest of the Planet of the Apes, 1972); y del demencial recurso a las armas nucleares (Battle for the Planet of the Apes, 1973), que hunde a los humanos y eleva a los simios.

El planeta de los primates (machos chimpancés, orangutanes, gorilas y humanos) rezuma testosterona por los cuatro costados

En la segunda fase cambia la causa de la mutación simiesca: la tecnología nuclear es sustituida por la ingeniería genética. Se mantiene el pesimismo antropológico de la primera, pues no hay escenarios que no sean distópicos (la humanidad se muestra incapaz de zanjar pacíficamente los antagonismos que la desgarran) y se introducen novedades: la reivindicación animalista (la experimentación animal queda muy mal parada); el recelo en el estamento militar (simio o humano, da igual); y la crítica al supremacismo blanco y los populismos xenófobos.

En contrapartida, otorga poca cabida al protagonismo femenino, ejemplificado en la valiente doctora Zyra, la psicóloga-veterinaria que enfrenta al inquisitorial Zaius en la obra de Schaffner. El planeta de los primates (machos chimpancés, orangutanes, gorilas y humanos) rezuma testosterona por los cuatro costados.

En la película de 2011, ‘El origen del planeta de los simios’, de Rupert Wyatt, un virus muta a los chimpancés, haciendo que se vuelvan tan inteligentes como los humanos. / 20th Century Fox

 

En cuanto a los contenidos científicos, en el primer período estos se reducían a la física de la travesía espacial (la ilustración de la relatividad temporal mediante los dos relojes de la cosmonave, uno que registra el tiempo a bordo y otro que marca el terrestre).

La saga brindará a los arqueólogos del futuro valiosa información de cómo pensábamos y sentíamos a fines del siglo XX y principios del XXI

En la segunda, la inteligencia animal pasa al primer plano, planteándose apasionantes cuestiones sobre el lenguaje, la agresividad y la sociabilidad de los simios; aunque el primatólogo Frans de Waal observa que el énfasis en la acción y la violencia lleva a soslayar aspectos vitales como crianza, actividad sexual y alimentación.

Pese a las distorsiones, nos entrega algunas de las representaciones de la conducta simiesca más ricas y fidedignas del cine de ficción. Por el contrario, nada de rigor tiene la ciencia del viaje al pasado y del acelerón evolutivo, justificados por exigencias del ritmo narrativo.

Dice la experta en comunicación científica Amy C. Chambers que el film de Schaffner constituye un documento histórico de los valores y tensiones de Estados Unidos en los turbulentos 60. Lo mismo podría afirmarse del conjunto de secuelas y precuelas, que dieron forma a temas cruciales para las franjas más jóvenes de la audiencia. Y así como la muñeca desenterrada en aquella película dio testimonio de la humanidad extinta, el pack de la saga brindará a los arqueólogos del futuro valiosa información de cómo pensábamos y sentíamos a fines del siglo XX y principios del XXI.

Universitarias del siglo XVI y precursoras de la igualdad

Carlos Tabernero En el año del ‘MeToo’  y la reivindicación por la igualdad salarial y en todos los ámbitos de la vida profesional y personal entre mujeres y hombres, la Universidad de Salamanca cumple 800 años. Y entre los múltiples méritos del templo del saber salmantino, cuarto Estudio en el mundo por antigüedad tras Bolonia, París y Oxford, también se encuentra el de contar con la primera mujer estudiante y la primera docente de una universidad en el mundo. Se trata de dos coetáneas, Beatriz Galindo ‘La Latina’ y Luisa de Medrano, tradicional y erróneamente conocida como Lucía, que entre finales del siglo XV y principios del XVI echaron abajo el cerrojo que impedía a las mujeres, hasta entonces, estudiar en la universidad, y consiguieron abrir un camino por el que ahora, en la Usal, más de un 50 por ciento del alumnado y casi la mitad del profesorado (1.147 mujeres frente a 1.365 hombres en 2016, según los datos de la Unidad de Igualdad del Estudio salmantino) son del género femenino.

El caso más conocido de entre estas dos mujeres es el de Beatriz Galindo. Nacida en Salamanca el 17 de marzo de 1465, como especifica la propia Universidad de Salamanca desde su Oficina del VIII Centenario, “fue, probablemente, la primera mujer universitaria del mundo”. Y es que, tal y como especifica la autora Almudena de Arteaga en la obra ‘Beatriz Galindo, La Latina: maestra de reinas’, Galindo procedía “de una familia de humildes hidalgos que vivía a pasos contados de las bulliciosas aulas del alma máter salmanticense”, la Universidad de Salamanca, en cuyas aulas pasó “su primera juventud, impregnándose del espíritu universitario que había convertido su Estudio General en referencia del saber humanista de finales del siglo XV”. Así, entre escolares y maestros, entre quien estuvo el autor de la primera Gramática de la Lengua Española, Antonio de Nebrija, “alimentó su afán por aprender y enseñar”.

Desafiando las convenciones de la época, que dejaban la formación académica para los hombres y destinaban a las mujeres a las labores domésticas, Galindo consiguió, gracias a sus estudios de Latín, “el reconocimiento de sus insignes contemporáneos por su excelsa instrucción”. De hecho, de su conocimiento sobre la lengua clásica le sobrevino el nombre de ‘La Latina’. Todo ello provocó que, cuando apenas contaba con 16 años, pasase a formar parte de la corte de los Reyes Católicos, primero como preceptora y consejera de la reina Isabel y, posteriormente, como instructora de sus cuatro hijas: Juana, Catalina, Isabel y María. Beatriz Galindo falleció en 1534, años después de la muerte de la monarca española.

Por su legado, Salamanca le dedica un Colegio de Educación Infantil y Primaria situado en el barrio Vidal de la capital salmantina. No obstante, su más famoso ‘reconocimiento’ se encuentra en la capital de España. Y es que el céntrico y afamado barrio La Latina de Madrid le debe su nombre a la preceptora y consejera de la reina Isabel ‘La Católica’, tras fundar allí el antiguo hospital de la calle Toledo. De hecho, en aquel lugar se encontraban los sepulcros de Galindo y su marido, el general Francisco Ramírez, que fueron trasladados a la Casa Museo de San Isidro tras el derribo del edificio del hospital a principios del siglo XX. Además, Beatriz Galindo también es el nombre de una calle de dicho barrio, la que se encuentra entre la calle de Segovia y la plaza de San Francisco, junto al jardín de Las Vistillas.

Luisa convertida en Lucía

Pero si el caso de Beatriz Galindo no es tan conocido, aunque sí relevante, como el de otros grandes estudiosos de la época que pasaron por la Universidad de Salamanca, como el propio Nebrija, Francisco de Vitoria o Fray Luis de León, aún menos lo es el de la segunda mujer que cruzó las puertas del Estudio salmantino para colmarse de conocimiento e, incluso, impartirlo a sus coetáneos masculinos. Luisa de Medrano, a quien se conoce erróneamente como Lucía, fue la “primera mujer profesora universitaria del mundo” de la que existe constancia, ya que tal y como figura en el cronograma histórico realizado por la Oficina del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca para conmemorar la efeméride, “dictó clases de Gramática en el curso 1508-1509”, en sustitución de Antonio de Nebrija.

Los pocos datos que se conocen del paso de Luisa de Medrano por el Estudio salmantino se deben, como explica el escritor guadalajareño Tomás Gismera, autor de ‘Luisa de Medrano: La primera mujer catedrático en Europa’, a las palabras que dejó el humanista siciliano Lucio Marineo Sículo. Y es que a su paso por la Universidad de Salamanca entre finales del siglo XV y principios del XVI, este erudito destacó la “elocuencia y sabiduría” de Medrano, así como su “profundo conocimiento” del Latín, asignatura que sin duda impartía junto a la de Derecho Canónico, tal y como explicita en un escrito el catedrático y rector de la Universidad de Salamanca en 1513, Pedro de Torres, al referirse a una lección de Medrano el 16 de noviembre de 1508.

De los textos de Marineo Sículo viene precisamente la confusión con su nombre, al trasladar este autor siciliano el nombre de Luisa al latín, por lo que comenzó a nombrarse en el siglo XIX, “cuando empieza a conocerse y darse a conocer el legado de Luisa de Medrano”, como Lucía. Así lo explica Gismera, nacido en la localidad guadalajareña de Atienza como la primera profesora de la historia de la Usal, quien lamenta que “en la provincia de Guadalajara y en Atienza, donde nació, nadie haya sacado el nombre de Luisa de Medrano a relucir, al contrario que ocurre en Salamanca”, donde cuenta con el Salón de Claustros del Edificio Histórico de la Usal y un Instituto de Educación Secundaria con su nombre. Y es que Luisa de Medrano, fallecida en 1512, “se enfrentó a un mundo de hombres y triunfó en una época en la que el hombre relegaba a la mujer a servirle”.

Conocimiento como finalidad

El legado de Beatriz Galindo y Luisa de Medrano, que hoy se intenta recuperar desde la Universidad de Salamanca para poner en valor la presencia de dos mujeres entre sus aulas en los albores del siglo XVI, es el de “unas pioneras valientes que persiguieron la idea del conocimiento como finalidad”. Así las define la profesora titular de la Facultad de Ciencias Sociales de la Usal, Soledad Murillo de la Vega. Especializada en Derechos Humanas y Políticas Públicas e Igualdad, Murillo reclama al Estudio salmantino “que las reconozca”, puesto que aún se tiene “una asignatura pendiente con la igualdad”.

“Tenemos solo tres mujeres doctoras honoris causa en 800 años: Santa Teresa de Jesús, la científica Kristen Kyelberg Olsen y la abogada salmantina María Telo, que eliminó la licencia marital obligatoria para viajar, trabajar y estudiar”, explica Murillo, quien critica así el “peso rancio de la tradición” del Estudio salmantino, que se expande al resto de universidades del entorno español y europeo. Por ello, quien fuera secretaria general de Políticas de Igualdad del Ministerio de Trabajo entre 2004 y 2008, pide a la universidad “recuperar el talento sin fijarse en quien lo tiene”.

Y alude también Murillo a “dejar de silenciar” el legado de mujeres como Beatriz Galindo, Luisa de Medrano o Feliciana Enríquez de Guzmán, quien apenas unas décadas más tarde que las dos anteriores, pero dos siglos y medio antes que Concepción Arenal, entró en las aulas de la Universidad de Salamanca vestida de hombre para poder estudiar Teología y Astrología. “Ellas son las precursoras, las primeras en romper las reglas, y las que hicieron que muchas otras, aunque fuera siglos más tarde, dejaran de estar condenadas a una vida sin conocimiento”.

Foto: Estatua de Beatriz Galindo en la Plaza de la Puerta del Ángel, en Madrid, del escultor José Luis Parés Parra / Juan Lázaro

Tierraquemada, el éxito de exportar el mito de Numancia

Han sido 15 años de éxito, de crear empleo y de luchar para que Numancia encuentre el sitio que le pertenece como reclamo cultural. La asociación para la promoción de la cultura celtibérica ‘Tierraquemada’ se ha convertido en un colectivo activo, que crea puestos de trabajo y cuyo modelo de gestión de un bien cultural se intenta trasladar a otros lugares de la Comunidad.

Su presidente, Alberto Santamaría, afirma que la Junta de Castilla y León pone de ejemplo la gestión que realiza en Numancia, una asociación que emplea a 14 personas -en verano trabajan alrededor de 18- y que tiene un presupuesto de 450.000 euros. “La asociación es el ejemplo de cómo se puede gestionar de forma sostenida el patrimonio generando riqueza en el medio rural. De tal manera, que los habitantes de Garray perciben el patrimonio como un activo económico y lo salvaguardan y cuidan”, explica.

‘Tierraquemada’ gestiona las visitas en el yacimiento celtíbero y romano pero también se encarga de exportar el mito de Numancia fuera de Soria y realizar actividades de promoción de la cultura celtibérica.

Santamaría reconoce que su éxito ha sido en parte por tener a las administraciones de su lado, sobre todo, a la Junta de Castilla y León que se ha convertido en su “compañero de viaje” a la hora de promocionar el enclave cultural del cerro de la Muela. Además, precisa que en el tema de la investigación científica, subvencionada por la Comunidad, “tampoco ha faltado nada”, ya que su responsable, Alfredo Jimeno, “ha tenido siempre los recursos que ha solicitado para excavar en verano en el lugar e investigar sobre los hallazgos”.

A pesar de ello, advierte de que tanto el Gobierno autonómico como el Estado, titular del yacimiento, deben implicarse más en su actualización, y recuerda que la gran asignatura pendiente de Numancia es dotarlo de servicios para el visitante. Necesita un centro de recepción de visitantes y que el itinerario para visitar el enclave sea accesible, ya que a día de hoy una persona en silla de ruedas no puede acceder.

“En este aspecto suspendo a las dos administraciones. Conocen que Numancia es la seña de identidad de Soria y un activo patrimonial y cultural de primer orden y no impulsan que cuente con los servicios propios del siglo XXI”, critica.

Santamaría detalla las demandas del centro: un centro de atención a las visitas, la reconstrucción de elementos en el ámbito romano, mostrar Numancia con técnicas actualizadas (3D) y lograr que emocione a través de recursos sensoriales. “Deben de apostar porque la visita sea de primer orden, hacerla accesible y adecuada al símbolo que representa”, pide.

La crítica del colectivo también se extiende a la Comisión Nacional para la Conmemoración de los 2.150 años de la gesta de Numancia, que “no ha sido todo lo activa que se podría esperar” y debería de haber servido, sobre todo, para remozar el lugar.

Otro de los frentes que el colectivo deberá afrontar a medio plazo es la posible Declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, que promueve especialmente el Foro Soria 21, es decir, la familia Marichalar. A este respecto, Santamaría advierte que deben de ser los vecinos de Garray los que decidan si quieren que Numancia obtenga este reconocimiento por parte de la Unesco, ya que serán ellos los que deberán soportar las limitaciones en lo que se refiere al urbanismo en la localidad y el cultivo de las tierras de labor.

Concha Ortega

“Hemos instado a Amalio de Marichalar a que explique a los vecinos que va a suponer esta declaración en sus activos, en su trabajo y en sus bienes. Creemos que puede ser positivo pero deben de darnos una explicación para que luego no se encuentren una oposición del entorno”, dijo, para reiterar que debe de detallar qué deberán ceder los vecinos para conseguir la declaración, cómo afectará al urbanismo de Garray o las tierras cultivables que rodean al yacimiento y su cerco.

Fueron las mujeres de Garray las que impulsaron la constitución de la Asociación Cultural Tierraquemada. En 1999 decidieron representar la caída de Numancia con motivo de la apertura del aula arqueológica. Ese verano volvieron a representar la obra ante 1.000 personas y actualmente el primer fin de semana de agosto Garray acoge a cientos de personas para ver las representaciones de las guerras numantinas en el yacimiento arqueológico, una de las actividades estivales con más éxito de la provincia.

“La asociación se constituyó para vincular el pueblo con el yacimiento; difundir Numancia más allá de Soria, ponerlo en alza; generar riqueza. Al principio nos parecía una utopía generar un círculo socioeconómico en torno al yacimiento, pero ahora podemos decir que se está consiguiendo”, alude.

Foto de portada: Concha Ortega

Fernando Cayo adereza con “humor y emoción” ‘El príncipe’, de Maquiavelo

Tres años después de representar en la Corrala Palacio del Caballero de la localidad vallisoletana de Olmedo ‘El príncipe’, de Maquiavelo, durante el festival Olmedo Clásico, el actor vallisoletano Fernando Cayo presenta hoy y mañana en el Teatro Calderón de su ciudad natal un montaje dirigido por Juan Carlos Rubio donde en un monólogo de 70 minutos el actor reviste de “humor y emoción” la “enjundia y complejidad filosófica” de los textos del pensador fiorentino, trayéndolos a la actualidad.

“Juan Carlos Rubio me propuso este reto, que me pareció una locura muy apetecible. Era una osadía absoluta, porque pretendía llevar a las tablas un texto filosófico concebido exclusivamente para su lectura, en un intento fallido de Maquiavelo por recuperar sus cargos”, explicó el actor, que es desde ayer jueves uno de los 21 candidatos iniciales al Premio Max como actor protagonista por este trabajo.

El montaje está compuesto íntegramente por textos de ‘El príncipe’ ‘Del arte de la guerra’, ‘Discursos sobre la primera década de Tito Livio’, ‘La mandrágora’ y extractos de la correspondencia personal de Maquiavelo. Con todo ello, Rubio ha creado una dramaturgia muy depurada, hasta conseguir lo que Cayo califica como “una adaptación increíble”. “Ha conseguido un compendio excelente y es un espectáculo muy redondo”, valoró.

Además, en su opinión, el director del montaje y autor de la adaptación “ha sabido conferirle el sentido del humor, la ironía y la emoción del propio Maquiavelo, transmitiendo ese toque humano que es fundamental para tocar al espectador”.

El resultado, que podrán contemplar hoy y mañana los espectadores vallisoletanos, es “un ajuste de cuentas con la historia”, que ha utilizado el término maquiavélico con fines peyorativos cuando Maquiavelo fue un gran republicano, que buscaba el bienestar de los ciudadanos. Él era un analista político y quizá fue el primer pensador que reflejó y dejó constancia del uso de las malas artes en el uso de la política”.

A juicio de Cayo, la vigencia de los textos de Maquiavelo “es absoluta”, ya que “la esencia de los seres humanos permanece pese al paso del tiempo. Desde el siglo XVI han cambiado las formas, la tecnología, lo externo, pero el comportamiento humano sigue siendo en esencia el mismo. En sus escritos, Maquiavelo conectó con cómo nos comportamos cuando tenemos el poder”.

En ese sentido, expuso que “varias de las frases que se pronuncian en la obra podrían ser titulares de la prensa de hoy día”. Como ejemplo, habló de la frase “Un enemigo bien elegido siempre conviene a un gobernante”, y comentó que “antes y ahora, los gobernantes distraen a la Corte y al pueblo con guerras o conflictos que desplazan el foco de atención de los problemas que no les interesan”. En ese sentido, aseguró que “todo el problema catalán se apoya en la necesidad de ambas partes de buscar enemigos, para distraer a los ciudadanos de los auténticos problemas reales: el desempleo, la educación, la sanidad, la cultura y la educación”.

El actor regresa así a un escenario donde en el pasado interpretó obras como ‘La vida es sueño’ (dirigido por Juan Carlos Pérez de la Fuente), ‘De ratones y hombres’ (Miguel del Arco), ‘La caída de los dioses’ (Tomaz Pandur) o ‘Los hijos de Kennedy’ (José María Pou). “Estoy encantado de pisar de nuevo este teatro. Aquí venía de niño como espectador, y cada vez que vuelvo como actor siento orgullo y conexión con este templo de la cultura, único en nuestro país”, sentenció.