Mamá, quiero ser Youtuber

Resulta que tengo una reunión o una boda o vaya usted a saber y no se cómo hacer el nudo de la corbata. “Pues busca un tutorial en YouTube” te diría tu cuñado. Y sí, ahí seguro que encontrarías un canal dedicado sólo y exclusivamente al dominio del arte de anudar corbatas.

Y es que en esa gran plataforma está prácticamente todo lo que deseemos encontrar. Unos lo consideran una herramienta para adquirir conocimientos, otros un simple medio de entretenimiento alternativo a la televisión, para algunos una forma de vida y para muchos el espacio donde expresar lo que básicamente les da la gana.

Ahora bien, en ese pozo sin fin de contenidos que es YouTube, en el que cualquiera puede abrir un canal y colgar vídeos, podemos encontrar varios especímenes de “señores de los canales”. Los Yoytubers.

Qué es un Youtuber

Básicamente alguien que decide subir vídeos a su canal con cierta regularidad. Generalmente, y en la mayoría de los casos estas personas que prestan su voz, imagen, conocimientos… o todo a la vez, buscan a través de sus canales difundir contenidos que en otros medios no encuentran. Es decir, publican lo que les gustaría ver.

Esto, convierte YouTube en una excelente plataforma donde localizar información sobre temas increíblemente específicos; desde los dichosos nudos de la corbata, hasta cursos de idiomas, nociones de jardinería o incluso aprender a conducir un coche…

Todo tiene cabida. Y esto tiene su parte positiva y una muy negativa. La positiva es desde luego que los youtubers más específicos suelen tener canales de una gran calidad, tanto de contenidos como de forma. Y no sólo hablo de temas “serios”, los canales de humor, o incluso algunos dedicados a los videojuegos (los más punteros) cuentan con muy buenos “profesionales”. De verdad, se puede aprender mucho de ellos. Hasta de cómo sobrevivir a una apocalipsis zombi. Tiene su gracia.

Por el contrario, existe una contrapartida. Exceptuando contenidos “prohibidos”, YouTube a penas tiene filtro. Lo cual no es en sí algo malo (la libertad de expresión es fundamental) pero eso lleva a que cualquier “cara anchoa” pueda subir a la red verdaderas atrocidades (si se me permite la expresión) video-gráficas.

Quién es bueno y quién es malo

Sin más ni menos el público demandante y todopoderoso. Nos quejamos del bombardeo masivo de “telebasura”, de la falta de contenidos culturales en los medios, de la dificultad de acceder a publicaciones de intereses muy específicos… sin embargo, ni siquiera (ni mucho menos) en internet estamos libres de la “YouTube basura”.

Existe un problema bastante serio. Un canal de entretenimiento, serio, culto, divertido, interesante, puede tener una audiencia de unos 30.000 suscriptores; pongamos por ejemplo “Ter”, que llega a comparar el Suprematismo Ruso con las Kardashians.

Sin embargo, los canales que más triunfan en España son dedicados a un público sin intereses, videojuegos simplones y ramplones, comentarios sin gracia y desde luego nada interesante que aprender. No daré nombres por no ofender, en cualquier buscador lo encontrarán fácilmente.

Somos lo que “vemos”, y aún apagando la caja tonta seguimos demandando “comida” masticada y fácil de digerir. Qué buena es la red de redes para muchas cosas, pero qué simples somos. Vivimos en la era de la información y lo que más nos apetece es dejar secar nuestra materia gris al calor del “cara anchoa” de turno.

 

 

 

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