‘Horizonte vacío’, la nueva aventura de Daniel Narváez

Daniel Narváez, profesor de narrativa audiovisual, debuta como novelista con ‘Horizonte vacío’, una dura historia donde los protagonistas deberán enfrentarse a un pasado que amenaza con arrastrarles al pozo más profundo. Con una clara influencia por su pasión cinematográfica, el autor presenta esta interesante propuesta en la que Alicante se convierte en un personaje más.

La esta historia se centra en la vida de Jukka Lehto, un maestro de universidad de 42 años que un día decide trasladarse de Burgos a Alicante para dar un cambio radical a su vida. Las malas decisiones tomadas en el pasado le hacen romper con su dedicación a la enseñanza para comenzar en un entorno laboral aburrido y repetitivo. Sin embargo, una vez allí, una serie de acontecimientos fortuitos le llevarán a conocer a Helena y Jana, y los tres descubrirán que comparten un turbio pasado que amenaza su apacible futuro.

A través de las innumerables referencias al cine y la pintura que acompañan las vivencias del protagonista, la historia se desarrolla con ritmo, dejando el aire necesario entre las escenas meramente descriptivas del día a día y aquellas otras cargadas de la dureza de los hechos que unen a estos tres personajes. Poco a poco, pero incansablemente, las cartas empiezan a mostrarse sobre la mesa y lo hacen de una manera notable, pues Daniel Narváez demuestra una habilidad especial para narrar y disponer la información a su antojo. Conseguir que nada se pierda por el camino y manejar con maestría y efectividad el factor sorpresa es una enmienda difícil de llevar a cabo. Por ello, el lector quedará complacido al comprobar que ha disfrutado siguiendo las vivencias de Lukka y descubriendo junto a él cómo es realmente el mundo que le rodea y que consideraba seguro, confortable.

No obstante, esta obra va más allá de la batalla de Jukka, Helena y Jana con su pasado y su presente. En esa guerra, se encierra una reflexión profunda sobre la lucha entre la razón y la sinrazón, sobre la ‘crisis de la modernidad’. Es decir, sobre el despertar de una sociedad incapaz de colectivizar y en la que los individuos se muestran serviles, fundiéndose para formar un rebaño. Al igual que Jukka enseña a sus estudiantes, Daniel Narváez trasmite a sus lectores un mensaje: ‘confiar en sus ideas, en sus proyectos, en sus ambiciones’; a seguir adelante y hacerle frente a las adversidades que puedan surgir. Querer es poder y el poder está en las manos de quien tenga voluntad. Hay que reaccionar, romper, caer y empezar de nuevo: ‘a veces para vivir hay que morir’.

Horizonte Vacío invita a despertar del letargo, de la muerte en vida. La rutina acaba por apagarlo todo, por arrastrar la verdadera vida a través de los días sin pena ni gloria, sin saborearla; rozándola con la punta de los dedos nada más. Una capa de superficialidad engaña a los ojos, los cuales permanecen abiertos, pero no ven. Por ello, es vital aprender a mirar y empezar a sentir de verdad. Es importante olvidarse de la doble cara de ser uno para uno mismo y otro para los demás; dejar a un lado la idea de que, aunque se esté rodeado de gente, se está solo y nadie puede entender. Caminar hacia una sociedad verdaderamente social. Como el autor revela a Falsaria: ‘quería contar una historia de personas normales a las que les suceden una serie de hechos que forman parte de nuestro mundo cotidiano y que no queremos conocer o no queremos reflexionar en ellos’.

Esta obra de Daniel Narváez –publicada por Me gusta escribir y disponible en El Corte Inglés, Amazon y La Casa del Libro– realiza un profundo ejercicio de meditación a tener en cuenta y donde ‘también hay espacio para la paz y el amor’. Sin duda, este debut llega dispuesto a no dejar indiferente a nadie y, mucho menos, a los que entienden que nunca es tarde para cambiar las cosas.

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