El aquelarre del “Drogas” y el peligro de extinción del Rock español

Pedro González Todo esto fue el dos de Julio del ya pasado 2016 en Pamplona. El que fuera voz de la mítica banda Barricada decide hacer repaso de sus años en el Rock español convocando un auténtico conciliábulo de leyendas del género en el país.

“Un día nada más” se llamaría el proyecto; un doble CD y DVD grabado en rigurosísimo  y electrizante directo. Junto al navarro, Fito Cabrales (Fito & Fitipaldis), Carlos Tarque (M Clan), Kutxi Romero (Marea), Luz Casal, Quique González, Rosendo, Ara Malikian, Leiva, Yosi Domínguez (Los Suaves), Gorka Urbizu (Berri Txarrak), Rulo (Rulo y la Contrabanda), Carlos Escobedo (Sôber), Álvaro y Ovidi Tormo de Los Zigarros, Iván Ferreiro, Vito (Sínkope), Julieta Itoiz (La Chula Potra), Brick Paco (Benation) e Ibai (Motxila 21).

Rosendo, Carlos Tarque, Fito Cabrales y el Drogas

Demasiado genio, demasiado rock, del bueno y demasiado bueno para ser verdad pensamos algunos. También demasiadas canas, algunas calvas y muchos, muchos años de furgoneta y escenario. Lo que reunió el Drogas aquella noche y poco más es lo que queda de los mejores años que vivimos los amantes de lo nuestro, del garajero, el urbano, el transgresivo, el Rock (con mayúsculas) Español.

Atrás quedaron los años de Platero, Extremoduro, Los Suaves, Barón Rojo…tantos… no fue hace mucho, a mis treinta y pocos todavía recuerdo que se pinchaban en casi todos los “garitos” por los que salía. Hoy en día entrar de noche en un local y escuchar “Los roqueros no son buenos” o “el Cadillac solitario” es casi un lujo. El rock se ha convertido en un artículo en desuso. Un tesoro que los de la vieja escuela mantienen en su memoria, en sus discos y vinilos y en las chupas llenas de “medallas” en forma de parches de todos los conciertos a los que fueron.

No criticaré la música con la que nos bombardean a diario las emisoras de radio, ni las bandas sonoras que acompañan nuestros Gin-tonic por los pubs, pues ni es mi intención ni la de este artículo. Pero sí diré que se echa en falta la chispa de otros tiempos. Esa chispa que te mantenía joven aunque fuesen pasando los años. Las letras que te hacían pensar, los versos que hacías tuyos en las cartas a tus amoríos. La rebeldía, sana, la que te hacía salir a la calle, la que te comprometía. La chispa del Rock.

Los que todavía mantenemos un poco de esa chispa dentro de nosotros caminamos con pies de plomo por una época en la que no reconocemos nada. Todo evoluciona y nos convertimos en “puretas” que no entendemos lo bueno que nos trae lo nuevo. Pero el Rock español no está muerto; ni siquiera enfermo. La lástima es que el guitarreo más puro se ve silenciado por nuevos ritmos que venden más, pegan más duro y que son fáciles de asimilar para un público que lo hace tan suyo como nosotros hicimos nuestro el Rock.

Para los nostálgicos de todo esto, nos queda la suerte de contar con viejos roqueros que no se agotan, como el Drogas y compañía. Y tenemos algo que muchos no tienen; la increíble sensación de entrar en un local y escuchar “Jesucristo García” o “Balas Blancas”. Cuando esto ocurre la chispa se convierte en una fogata que calienta por dentro los huesos y nos hace eternamente jóvenes. Aunque sea “Un Día nada más”.

 

 

 

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